Sobre la Política de Partidos

por Jun 19, 2018Miscelánea0 Comentarios

Sospechemos pues, como actitud preventiva, ante dos hechos que se producen, por lo menos, en los telediarios de España (telediarios que siguen siendo, a pesar de internet, el Ágora principal que dirime el estado de ánimo del país, mientras parpadean de fondo ante la familiar cena):

1) Los telediarios tienen 30 minutos (!) de fútbol en su contenido.

No recuerdo si en todas sus ediciones, o si son 20 en lugar de 30, pero es en todo caso una cantidad de tiempo excesiva, rara y sospechosa. Se supone que los meten para acaparar el pensamiento de la gente, suplantar toda crítica, toda perplejidad, y reemplazarlas por los dramas ajenos e inofensivos de unos muchachos idolatrados.

El fútbol sirve a un propósito de borrado de cerebro, de descentramiento de la atención, hacia algo “lúdico” y de tintes atávicos “guerreristas” de las masas, con unas formas de presentación socarronas, graciosas y sublimadas.

Uno desconecta de sus problemas, se centra en los “problemas” (sic) de otros, los futbolistas, unos “héroes” del pueblo, que permiten proyectarse en la épica deportiva. Durante esa sección de deportes (y durante las tertulias televisadas, o de bar, que les sucederán) los “que cuentan” ya no son mis problemas, sinó esos jovenzuelos dispensados de toda responsabilidad existencial: millonarios, sanos, entrenando para la Gloria bajo las órdenes de un señor mayor que es quién los dirige y anima.

El resultado, es que la gente se desintoxica, pero la conclusión, es que hay mucho que desintoxicar, tal es la cantidad de tiempo de fútbol proporcionada. Finalmente, tendremos a todos esos hombres hechos y derechos cincuentones o sesentones, hablando de Isco o de Morata como si de sus adolescentes fans se tratara, lo cuál me ha dado una descarga de vergüenza ajena en más de una ocasión al hacer posada en varios bares de tierras ibéricas.

2) La otra mitad del telediario (si quitamos las anécdotas “de las redes” con animalitos bonitos, y las informaciones internacionales, proporcionadas por un puñado de agencias de prensa de consenso) se trata de la nacional y patria Política de Partidos.

¿En qué consiste? En rellenar de inanidad (y aparente conflicto) el ejercicio del debate político, que, en el caso que nos ocupa, nunca consigue ser fructífero, nunca es concluyente, nunca es emancipatorio. Nunca te deja mejor de lo que estabas. Por la simple razón de que es una serie de tejemanejes y corruptelas culebroneros de nuestra Clase Política Nacional, su reparto electoralista de privilegios que dividen a la sociedad y la enfrentan, y sus intra-odios que nunca cambiarán nada – por diseño.

Esta Clase Política, enfrentada a muerte en lo superficial, se uniformiza cuando se le quiere retirar el Poder y repartirlo, y ese es un miedo más sólido que sus diferencias electoralistas, miedo ante el cual se unen. Ellos, en último término, piensan lo siguiente: “la Sociedad es, en realidad, no sólo masas atónitas, no sólo burros tozudos, sinó Nuestro Enemigo“.

En otras palabras, para cualquier político, o formas parte del grupo de Granjeros, o formas parte del Ganado, esto es, de la Sociedad de tipo Sumiso – que es la única que aceptan, pero no la única existente.

No ven a la Sociedad como su objeto de atención, algo a ser respetado, a ser guiado, para dejar atrás la servidumbre, en plan “Vanguardias benévolas que protejen al Pueblo”. Eso sería aún criticable, pero al menos habría un factor de respeto. De buena voluntad. Pero no.

Ven a la sociedad como a un conjunto aborregado al que no puedes dar poder sin crear el caos (lo cuál, en su estado actual, es, en efecto, un hecho que no escapa a nadie, pero es coyuntural: debido a la destrucción cultural que esas mismas Élites propinan al cuerpo social).

Sin embargo lo más significativo es que las Élites ven a la sociedad como a un potencial organismo emancipado que les quitaría el Poder sobre los demás. Es su potencial Enemigo.

La Granja Humana vs. la Sociedad Libre

La Sociedad sí puede autorregirse cuando está educada y es éticamente consciente. Y la prueba es que cada vez que se reúnen personas éticamente conscientes se llega a acuerdos. La gente no frustrada e inteligente, se respeta en la calle. La gente motivada por el vínculo social se respeta, porque el respeto y el vínculo te hacen fuerte, te garantizan un lugar, hoy por tí y mañana por mí. Eso desaparece en una sociedad atomizada, dónde cada cuál mira por sí mismo y no tiene la fuerza del grupo para oponerse a los designios del Estado – el único grupo superviviente ante el cuál el inividuo nada puede.

Con lo cuál, los Poderes hacen pasar por conclusión (“la sociedad no puede autorregirse, por tanto somos necesarios”) una falacia potencial a lo que no dan oportunidad de existir. Justifican así su Poder y Autoridad (un Diferencial de Poder entre seres humanos), apelando a su supuesta necesidad, mientras someten a la Sociedad, siendo al fin y al cabo los agentes destructores definitivos. Sin embargo, una Sociedad emancipada, los haría innecesarios.

Escudados en la creación de miedo (“sin nosotros hay el caos”) saben que su liderazgo es artificial, y que la Sociedad podría ser mucho más protagónica en la toma de decisiones que le competen. Pero, obviamente, eso haría innecesario el Poder centralizado del Estado.

“Cuando la Granja humana vaya a despertar -eso piensan-, hay que atajarla cuanto antes, ya que puede cobrar consciencia de las relaciones de subordinación enteramente coyunturales que nosotros, el Sistema, le disponemos – por obra y gracia de nuestros cojones que aglomeran el poder, la Polícia y el Ejército”.

¿Cómo podría alguien pensar esto de su propia sociedad, verdad? De ser esto cierto, es algo enfermizo, ¿verdad?

Sí, para una mente sana como la nuestra. Pero es normal para ellos.

Ellos nos dan algunas libertades, pero ojo, a los animales de cría, eventualmente, también se los trata bién, para que produzcan más. Se les dan concesiones, lujos. ¿Porque? Porque el uso de la esclavitud directa, a lo largo de la Historia, se ha demostrado ineficiente: la gente se aparea mal y trabaja a desgana bajo esas condiciones, se rebelan, es un engorro, hay que reprimirlos, se hace evidente nuestro tinglado, por tanto hay que darles algún tipo de prebenda, de teta, de incentivo para aparearse y producir. La creación de grupos corporativistas, egoístas (funcionarios, estibadores, notarios, policías) sí se permite, todos ellos dependientes del electoralismo – son su voto cautivo.

Por tanto, cabe pensar que nos han puesto esta trampa, la de una Sociedad de Servidumbre, y que del mismo modo en que el ser humano explota la tierra o los animales, explotará a otros seres humanos como un recurso, especialmente exquisito: es el súmum del Poder, desnaturalizar a mis semejantes.

¿Cómo no van a explotar a otros seres humanos, si son el recurso más complejo y provechoso explotable de cuantos existen?

Bajo ese prisma, por mucha mentalidad gregaria y ganadil que cierta gente de entre nosotros, los oprimidos, tenga, hasta el más pastoreado de los ciudadanos empieza a rebelarse, tras semejante toma de consciencia. Y la toma de consciencia es la siguiente: que somos, para ellos, el mismísmo Enemigo, no por elección, sinó por necesidad de su Orden Piramidal.

Debemos por tanto de él emanciparnos, por mucho que éste último nos diga que se debe a nosotros, y que es nuestro instrumento, nuestro “Servidor”. No, no lo es, obviamente.

El interminable desfile de mafiosos en TV

La consciencia de la gente, pues, es anatema para la clase dominante; de ahí que quieran diluirla con falsa política y fútbol.

Así, para dar una apariencia de actividad política, se nos proporciona una interminable serie (tan interminable como inconcluyente) de episodios de Política de Partidos, representada en su apoteosis en las sesiones del Parlamento, dónde se escenifica una lucha febril, cuyo pescao está ya vendido de antemano por la aritmética de votos, y que nunca llega a tocar el meollo del asunto: la emancipación intelectual, económica y política de la gente, atrapada en el hipnótico culebrón de la partitocracia, tan apasionante, ¿verdad?. Se dejan la voz por nosotros, pobres, ¿verdad?. No, obviamente no.

Por tanto, esa partitocracia nunca llegará a ningún puerto que no sea el de perpetuar, en un gerundio infinito, la Granja Humana, porque la emancipación de la Sociedad no está entre sus objetivos. Su objetivo es otro, es marear la perdiz, es mantener a la gente en el asombro, la inacción, el despoder y la servidumbre.

Pero hay que hacer el numerito, claro, para dar a entender que hay un constante debate político entre bandos, falsamente, sólo superficialmente enfrentados; una lucha tremenda por el “bién de España” (sic), de ahí que tengamos una constante presencia de la Política de Partidos en los medios de comunicación – cuál culebrón que agota nuestra sed, cautivando al personal con el desfile de personalidades perturbadas, y la ilusión que estamos avanzando hacia algún lado relevante, hacia algún tipo de lugar.

Las Alternativas

Las alternativas ante esta deprimente situación son unas cuantas, y, para mí, dan motivo al optimismo, al menos entre los que buscamos ser seres conscientes del percal de las cosas, al ejercer nuestra racionalidad:

1- Salir de España y prosperar en países dónde la presencia del Estado es menor. No es ninguna tontería, vida solo hay una y hay que aprovechar cada minuto.

2- Quedarse y luchar desde las bases populares, aglomerando un poder civil auto-organizado, que desafíe, desde el exterior y pacíficamente, al Parlamentarismo: cooperativismo (en lo laboral, en la construcción de vivienda), redes de intercambio, comida “del campo a la mesa” sin intermediarios, instituciones educativas basadas en la Razón y la Ética (que no caigan en lo New Age, que es el riesgo que este tipo de iniciativas tienen). Televisiones alternativas, etc. Sería un movimiento civil sin apenas líderes, sin apenas quedar enzarzados con el Sistema, porque le haríamos un pacífico bypass en vez de dinamitarlo à la 1917.

En otras palabras, la auto-organización siempre es posible, al menos de momento.

Las CUP catalanas, a pesar de su “perroflautismo”, han sabido organizarse muy bién, y es de recibo aprender de ellos, quizás no de su “punk ruralismo”, que no es del agrado de todo el mundo, pero sí, al menos, de una buena parte de su modus operandi y organización – algo que no necesariamente va indisolublemente asociado a su estética “rural-punk”.

El Parlamentarismo, en todo caso, desactiva todo cambio sistémico, como se ha visto con Podemos o Izquierda Unida a lo largo del tiempo. Lo cuál, por cierto, tiene toda la lógica y se veía venir. La fuerza de Izquierda Unida está en su actividad extra-parlamentaria, y, especialmente, cultural, como podemos atestiguar muchos que hemos crecido bajo su paradigma igualitario y de valores de respeto entre las personas.

3- ser electrones libres, relacionados entre nosotros en la distancia, haciendo uso de las redes sociales, en una España disfuncional, mafiosa, narco-fallida, monárquica, decadente y horrible, dónde a las mujeres, que deberían ser nuestras compañeras respetuosas y aliadas, se les dice que los hombres somos inferiores o perjudiciales, dónde encontrar trabajos que no sean de subsistencia es una quimera, dónde lo impositivo (IVA, Autónomos, Seguridad Social) y los precios de la vivienda impiden el ahorro o la inversión, y dónde se nos cuela una farsa de Cospedales como si de política verdadera (emancipatoria) se tratase.

4- La Revolución. Yo sólo la apoyaría tras haber creado una masa crítica de gente civilizada, consciente y ética. Si no, si surge sólo como desesperación y venganza, será llevada a cabo por energúmenos, será yerma, y perderemos toda constructividad.

Seguro que hay todavía más opciones. Os invito a comentarlas, y espero que este artículo despierte algunas consciencias, o corrobore sospechas.

Un fuerte abrazo a los Conscientes,
– Nacho

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