Noche de Tránsito a Santiago de Cali

por Abr 27, 2019Miscelánea0 Comentarios

Tránsito es el trayecto que transforma

Abismos de tiniebla acá, parpadeos de relámpago acuyá, los faros del pulido vehículo alumbran tímidos una enmarañada carretera del trayecto entre Medellín y Cali una noche de un 27 de Abril. Los montañones que presencian la minúscula odisea aglomeran todavía un azul bárbaro en sus masivas cimas ennubarronadas, mientras distantes irrigaciones de urbe palpitan doradas en los valles lejanos, como organismos latentes en el fondo del océano. Alguna estrella solitaria se presta, mínima y escueta, al escrutinio insomne de la densidad de la noche.

La negrura del viaje incógnito, del reset. ¿Cuál será el destino de esos camiones (tractomulas los llaman ellos) engalanados como barbies presumidas con luciérnagas de feria mayor, que acompasan mi vigilia como latidos de sonido en dirección contraria?

¿Y quién regentará esa adormilada queseria a pie de carretera, que se anuncia mientras el pueblo duerme?

¿Quién reposará en esas casas silenciadas, de poblaciones anaranjadas y polillas, de amigables pero enrejados umbrales? ¿Quién manejará esos camiones que reposan en grupo?

¿Estaré yo enraizado como esos arácnidos palos* de banano, de enormes hojas lángidas, como lenguas enormes e inquietantes, o lograré ser más como yo prefiero: un soplo de viento, agitado en el páramo?

No sé que inanidad me deparará este viaje desesperado, solo sé que necesitaba, una vez más, reiniciar la viciada máquina de errores que es mi vida, para regresar quizás a un acierto esta vez, tras hablar con mis amigos, que me mandan abrazos por notas de voz y a los que pronto escucharé otra vez sus historias increíbles solo pausadas por una sonrisa.

Dejo atrás por unos días a la mujer bella y sedienta que hubiera hecho entrar en razón al mentecato de Caín, a la mujer que me conmueve con cada gesto de atención a la lumbre de su Facebook abierto, y cuya juventud es, sorpresivamente, una fuente de bondad, sólo ingenuamente egoísta. Ellá me está, de todos modos, y como tantas otras antes que ella, destrozando la vida un poquitín.

Pero es un paréntesis; pronto regresaré al martirio de sus risas inesperadas, de sus gemidos suaves, de su mentón vulnerable.

*: “Palo” en español colombiano significa árbol.

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