Estrellas paleolíticas, I

Estrellas paleolíticas, I

Estrellas paleolíticas, I

Hoy ha sido el primer día de cuarentena en Colombia.
Me ha encantado.

La gente tranquila, se lo ha tomado con calma, puertas domésticas abiertas, vida familiar, bachatón aquí, vallenato allá, la gente agradable, solazo.

La única nota discordante ha sido la policía, nerviosos como un caballo de guerra a punto de salir a la batalla.

Han amenazado, porra en mano e insultos parlados a un palmo de mis narices, a un disminuído mental que los ha llamado “perros” mientras hacíamos la cola diligentemente para comprar. Ni se han dado cuenta que era retrasado, lo que no les deja en muy buen lugar a ellos. He pensado en intervenir pero me hubieran puesto problemas por ser extranjero y tener que demostrar que llevo más tiempo aquí que el computable para someterme a cuarentena de turista obligatoria. Lo que supondría argumentos y confrontación, y se los veía con ganas de llevarse a alguien así que me he mordido la lengua.

Su negatividad es solo suya. Procuraré no dar expresión a la que ellos me provocan y seguir con las cosas buenas que tuvo el día.

Muchos videos, mucho internet, y creando un gimnasio casero, porque me temo que la cuarentena durará más de los 15 días que nos dicen, quizá un mes, o dos. Deporte en casa, aprendizaje, y una salida larga diaria al centro cuando haya un sol que no mate (tengo la excusa de ir al cajero de cierto banco) y tan ricamente.

Por la tarde he mirado el cielo, y cómo la Serranía Occidental, la que separa lo andino de ojos almendrados de lo afro-pacífico de ojos solares, se recortaba contra un cielo amarillo en sus limes.

Luego por la noche el frío de la alcoba me ha succionado entero: me dejé la ventana abierta todo el día. Un aire limpio y afilado de ausencia de combustible del aceite ese asqueroso ha invadido mis pulmones y saqueado a buen ritmo el calor de mi cuerpo. He cerrado una de las ventanas, pero antes de cerrar la otra he mirado a las silentes estrellas, ajenas a todo como si fueran un andorrano.

Primeo las he visto crudas, con ojos de niño, o de habitante primigenio. La impresión es fascinante. Multiplican de tal manera lo real que aniquilan tu ego y tus problemas, y por eso, supongo, te calman.

Suceden tantas cosas ahí arriba, que de algún modo nuestro olvido está en proporción inversa a su masividad. Tan absortos estamos por el Sistema este demoníaco coronaviresco en el que nos mete el Imperio de Occidente.

Luego me ha invadido una sensación menos golosa y más siniestra, quizás por el vicio que tengo de desconfiar de las instituciones humanas que nos gobiernan. ¿Y si esas estrellas fueran un urbanismo, una ingeniería, de una raza de dioses antagónica?

Como quién dispone en cierto orden orgánico a una serie infinita de generadores de energía. Como si fuera ciudades. Colmenas. Como si fueran signos dispuestos por el Ecumenismo Galáctico de una Ekklesia vigente de antiguos dogmas incomprensibles, que rigiera nuestros destinos sin mucho ánimo amical.

Una maravilla fascinante y algo mórbida que ha sellado la jornada (y que me ha hecho preferir la mirada del hombre paleolítico a la del disidente posmoderno) y que me ha dado pie a amar este primer día de arresto sanitario.

La Europa de las Regiones: Divide et Impera

La Europa de las Regiones: Divide et Impera

La Europa de las Regiones: Divide et Impera

Amo Cataluña. Si no fuera por el desgarro social, hasta les daba la independencia (si mayoritariamente la quieren).

Sin embargo, soy consciente de que estas divisiones han sido azuzadas, y son artificiales. Son pasiones negativas para la mente y para la vida de las personas, porque impregnan de mal rollo y frustración a las personas, y se juega con las ilusiones, los orgullos, y la divisibilidad, y todo eso termina afectando el bienestar mental y emocional, una perpetua disrupción que lo permea todo, y ensombrece la normalidad de las vidas, con una sobredosis de ideologismo, bandos, desacuerdos, silencios, y hasta ira y violencia.

Lo han hecho desde dentro de Cataluña. Desde fuera en el resto de España apenas se les comprende, y no porque sea difícil hacerlo, sinó porque no se quiere. Desconozco si la UE está mintiendo cuando públicamente está en contra del nacionalismo catalán.

Entiendo que a la UE no le gusta el nacionalismo; ni el de los Estados Europeos históricos (su vocación es la disolución de los mismos bajo un entidad internacional, y la supresión de fronteras, ver: globalismo), ni tampoco el nacionalismo de ciertas regiones actuales, internas a varios Estados europeos (Córcega, Bretaña, etc).

Pero a los discretos y anónimos burócratas de la UE los veo muy capaces de jugar la partida y sacarle provecho a la situación, porque cuando haces confrontar a ambos (nacionalismo de Estado Nación y Etno-Nacionalismo regional) los debilitas a los dos.

Aquí aventuro una hipótesis, teniendo en cuenta la tendencia del Nuevo Orden Mundial. Reza así: la UE (con ayuda interna del PSOE) terminará “tolerando” (cuando no fomentando de estrangis) una Cataluña federal o independiente.

La tendencia mundialista

Para el mundialismo-Imperio, y para el Capitalismo al que sirve, los Estados Nación son un escollo a su gobernanza mundial.

Esos molestos Estados Históricos tienen ideas propias, espíritu propio, planes propios, y recursos para llevarlos a cabo, capacidad de soberanía si se lo llegaran a proponer. Sin embargo, eso deja de existir con regiones más pequeñas, a las que se puede “municipalizar”, y hacer entregar sus capacidades más “duras” a alguien que vele por ellas: ejército, economía, diplomacia…

Entregados a un Imperio “protector”, estas capacidades dejarían de estar en el escenario político, el Imperio se ocupa de ello, con el argumento de que, de este modo, tu vivirás una realidad más “sofisticada” una (falsa) post-historia sin violencia ni guerras (falso).

El interés del Imperio es dominar por completo y “por las buenas” el hemisferio occidental, acelerar el vasallaje europeo. Las instancias elitianas europeas, mayormente en sintonía con lo anglo por los beneficiosos puestos de poder que adquirirán en este nuevo escenario (como en todos los antiguos) están al tanto y son conniventes con el plan.

El objetivo final

Primero sedúceles para que confíen en ti. Después reemplázalos. Finalmente domínalos.

Su interés es reemplazar la población blanca europea, a la que ahora se procurará dar un “ocaso dorado”. Ese mundo burgués europeo, allí dónde exstiere, dará paso cada vez más a una depauperación, a través del Inmigracionismo en plena boga.

Para los autóctonos, solo quedará una desincentivación laboral y económica y el empobrecimiento programado, combinado con una mezcolanza que se presenta como “inevitable” por los políticos nacionales colaboracionistas.

El objetivo final es, por tanto, y tras seducir a las regiones Europeas a renegar de sus Estados Matriz, tercermundizar todo ya sin oposición, para disponer del máximo de energía humana sometida por el mínimo coste, engañar y hormiguear a millones de voluntades, sacar de ellas, de su preciada energía vital, lo que ellos quieran y cuando quieran, disponer de vidas y destinos, ser adulados por un mundo de esclavos ignorantes de serlo, de hormigas decadentes a las que se pide cualquier esfuerzo a cambio de migajas.

Sin embargo los Estados Nación (aún infiltrados por agentes traidores, del tipo Pedro Sánchez Castejón) protegen a la gente; tienen una entidad y un propósito. Por tanto, según las Élites Imperiales, hay que acabar con ellos. Como hicieron con el Imperio Español, hay que separar a los hijos de la Madre.

Dividir e Imperar sobre el débil, haciéndole creer que el Imperio o los estados vasallos (con sus propias importantes élites) como la UE son sus salvadores, y su madre natural una Madrastra malvada.

Lo mismo harán con los Estados Nación europeos: unos ya están alineados y no hacen falta ser dividios, otros, los que ofrezcan una resistencia a la pérdida de soberanía, sufrirán el mismo destino que ese Imperio Español, destruído por Napoleón, Bolívar, Inglaterra y USA, y vendrá una entidad más fuerte que la Patria, para desgajar a sus hijos de ella, poniéndolos en su contra.

Las regiones y sus regionalismos se someterán gustosos al Imperio / UE masónica, porque la alternativa que se les presenta es “la malvada España”, y al Imperio o la UE como el superior salvador, “más fuerte que”, así que de motu propio se entregarán a su nuevo “Amo”, y con un errado sentido de satisfacción habrán validado el plan luciferino.

Así, en España, tendríamos a una Cataluña a la que se “ayudará” a federalizarse o independizarse, siempre negándolo de cara al público (no sea que la gente empiece a hacerse preguntas conducientes a esta misma tesis que termina debilitando a quién se dice que se quiere ayudar) y presentándolo como una tristísima inevitabilidad para el público español.

Conjeturas, sí, pero plausibles.

Pero el mío, mi mar, él no está desecado

Pero el mío, mi mar, él no está desecado

Pero el mío, mi mar, él no está desecado

Miremos a España por ejemplo. La vida normal parece haber terminado.

 
Pero no solo por el toque de queda del Coronavirus.
Sin Coronavirus también: la vida normal ha terminado.
 
Solo queda como resquicio quién salga con una barca a la mar, y sirva más tarde contra el suelo los tesoros submarinos medio desenredados y latientes, sólidos, golpeando rellenos contra el suelo su frescor vivo.
 
Ahora todo es Mediamarkt, teles de plasma, cinismo, sonrisa del inseguro que habla por una bocaza ofensiva.
 
Ahora todo es Ministerio de Obras Públicas, Banca Amiga, Telecinco, Fútbol.
 
¿Tan alejados estamos de la vida primigenia?

Coronavirus y España

Coronavirus y España

Coronavirus y España

El Coronavirus se ha vuelto pandémico en España. Mucha gente vulnerable está en peligro. Entre ellos, familiares míos, familiares de todos.

Soy de los prudentes y de los que cree que debemos tomar todas las precauciones (lavarse las manos, defensas altas a través de la alimentación, higiene de la casa, evitar espacios públicos todo lo posible, hacer auto-cuarentenas), aún sospechando que el virus ha sido diseñado y no es natural, sinó militar, y aún y sospechando que a propósito de él se instaure una psicosis mediática y una tendencia de los Estados a aplicar cuarentenas duras, algo de lo que ellos aprenden, enseñando luego a sus ciudadanos a aceptar la sumisión.

Sin embargo, extraigo algo bueno de todo esto.

Este es un Sistema que nos desprecia… y que ahora está averiado, paralizado.

No hay fútbol.

No hay consumismo.

No hay asalariato explotador en la galera que son las relaciones laborales en España.

¿Quizás la gente aproveche para pensar un poco?

Quizás alguna gente le dé por recobrar el sentido de la realidad del que nos privaban. Abandonar la virtualidad inducida de la “fiesta”, la frivolidad, el fútbol, el postureo, la chulería, el cuñadismo, el yo-más-que-tú, el consumismo absurdo, el ego.

Y, con este recogimiento, hacer una Revolución meramente intelectual, que es la que verdaderamente hace falta (no violenta y sí meramente intelectual).

La ficción monstruosa que es el Régimen del 78 y sus actuales derivas (multi-partidismo), se desvanece por unos instantes, su señal cerebro-lavadora se pierde, entra otra señal, más nítida, más humana, más realista, más de hacernos cargo de nosotros mismos, de confrontar una realidad que nos estaban escondiendo: el mundo español es más que el Estado Español, y eso nos devuelve responsabilidad y poder sobre nosotros mismos y nuestras vidas y nuestro entender y relacionarnos con el mundo posible.

El Estado pierde poder, se enferman altos cargos, son vulnerables, están algo impotentes, descolocados, su inacción responde a estupidez o maldad, y ambas cosas le sientan mal al virtuoso – aunque se guarden las medidas duras, o aunque manipulen y exageren en esto, u oculten lo otro, los vemos desposeídos de la infalibilidad que siempre se arrogaban.

Los vemos… limitados, y eso es un placer.

La ficción que han puesto en nuestras cabezas (futbol, telecinco, progresismo, femicapitalismo) se diluye, nos liberamos y encontramos con nosotros mismos.

Y vemos que hay cosas que ellos (el Estado, el R78, los medios) no pueden controlar: una realidad toda que regresa toda rica para quién la quiera ver, a nuestro campo de percepción. El mundo era otra cosa mucho mejor.

Este virus es una cura de humildad para mucha gente, especialmente para el Sistema.

Yo no estoy en España pero estoy obviamente en contacto permanente con mis familiares y amigos. Pienso en ellos todo el día, me preocupo y los amo. Espero que todo vaya bién.

Postdata: escribo esto antes de saber sobre el Estado de Alarma decretado el sábado 14 de marzo, que hace las cosas todavía más interesantes. ¿España forzada al recogimiento, al pensamiento, al regreso a la realidad verdadera, lejos de la virtualiación capitalista y futbolera, lejos de la “festuqui”, el postureo y la chulería? Un gozo de esos de salir corriendo y exclamar… ¡Milagro! Aunque no sabemos si lo aprovecharán como corresponde, claro.

Hoy truena en el Valle del Cauca

Hoy truena en el Valle del Cauca

Hoy truena en el Valle del Cauca

El cielo barrigudo está tronando, lo ha hecho sin avisar en mitad de la noche.

Los relámpagos se extienden como venas inflamadas, alumbrando la celeste tiniebla abombada, destellando en las lejanías y repercutiendo en las ventanas, perturbando con razón y fundamento la atención humana.

No son de los que tocan suelo, sinó de los que viajan en horizontal, como una misiva mortífera, como una conexión neuronal de reptil, entre dos distantes lugares de la densa nebulosa, con una descarga fractal necesaria.

No hay mucha tregua entre truenos, ni tampoco cae agua.

Sólo un ambiente raro, y una brisa lenta, que desvela la batalla que se libra ahí arriba entre unas fuerzas desordenadas para los que quisieren sosiego, las mismas fuerzas que presidieron la infancia de nuestros inicios biológicos.

Las tormentas, de momento, no, pero nosotros sí hemos cambiado, desnaturalizándonos, en un mundo teledirijido – por la decadente cultura pop del Imperio.

Solo unos pocos conscientes hemos elegido el camino de la evasión, la divulgación, la lucha.

No solo de la evasión de esa cultura para junkies del placer y del no-pensamiento y la no-responsabilidad, sinó de también de las amenazas (la violencia, el amedrentamiento), de las coacciones (impuestos, leyes, multas).

Han empezado los relámpagos verticales. Tienen kilómetros de longitud.

Son indómitos todavía y así deben permanecer. Yo soy como ellos o así lo aspiro.