¿Criar niños en España?

por Mar 3, 2020España y Europa, Mundo Contemporáneo0 Comentarios

La Ministra esa ya lo dijo hace dos o tres semanas: “los hijos no son de los padres” (omitió la segunda parte: son del Estado que decide qué sujetos quiere: sujetos incompletos, envilecidos, y egoístas).

Hoy España está endemoniada. Poseída. Parasitada en su espinazo por todas las fuerzas del Mal.

La sociedad acata la sumisión (el Estado sería perfecto, tu no serías nadie ni nada), acepta la dependencia total, la intrascendencia propia, el desamparo, la burocracia, la micro-regulación, el consenso social-demócrata y el feminismo de Estado.

Hemos dejado, en cierto sentido, de tener una sociedad, porque esta ha sido puesta al servicio del Estado, y debería ser al revés.

Pero la gente parece haber acatado la comodidad del dejarse llevar, y se ha vuelto acérrima a las propuestas de los Medios del Estado-Capital (ese monstruo de dos cabezas): fútbol, telecinquismo, pornografía como sexualidad, drogas como “libertad”, etc, etc.

Todo ello sin hablar de los problemas laborales y económicos fruto de la explotación capitalista y la nueva organización del trabajo del Femi-Capitalismo: trabajadores pobres, impuestos excesivos (en un país con mucho Estado, eso sí), precios de la vivienda desorbitados que el rentismo se niega a rebajar, y desbaratamiento del hombre masculino y de su labor en una economía de servicios mayormente feminizada.

Estas condiciones sociales, políticas y económicas de hoy, disminuyen a la persona, se cargan la riqueza de la vida, crean sujetos incompletos, viciosos, deprimidos, desprovistos de soberanía y de independencia y de competencia, haciendo estragos en particular entre la población masculina, desprestigiada, desprovista de un sentido, arrojada al fútbol, el porno y el cinismo generalizado.

Nos guste o no, ese contexto español es una fuerza con la que debes contar si vas a tener hijos, y a la que debes “neutralizar” en la educación que les des, y aún y así el contexto no “se irá”: seguirá allí y tus hijos/as deberán vivir en él por los tiempos de los tiempos.

Obviamente, la educación que reciban en casa por parte de uno es crucial, y con ella se puede combatir la destrucción de las subjetividades orquestrada por Medios, Estado y Capital.

Pero el mundo en el que deberán crecer es una auténtica distopía.

Yo debería vivir bastante “fuera del sistema” como condición sine qua non para emprender la crianza; si no, me niego a putear a mis hijos así.

Y esa huída del sistema, incluiría cosas como:

  • vivir en el campo.
  • tener otras familias, varias, con hijos del mismo estilo, cercanas (no necesariamente hippies, sinó gente normal, con ofico y beneficio, gente decente, humilde, sencilla).
  • educarles en valores humanistas, incluso algo tradicionales: el hombre es hombre, la mujer es mujer, el hombre lidera y es respetado y prestigiado, y la mujer respalda y es respetada y prestigiada.
  • teletrabajo para estar allí con ellos.
  • homeschooling o tele-educación (ignoro la ley de sobre esas cosas).
  • alimentación sana.
  • mínima tele para que se expongan al sistema en pequeñas dosis, como nos exponemos a las bacterias. Que vean al Ramontxu y la Pedroche dando las campanadas está OK.
  • etc.

Y eso teniendo una mujer confiable. Si se cumplen esas cosas, adelante. Si no, me niego a que estén en una ciudad contemporánea infecta y expuestos al Nuevo Orden, su casta, el precariato, la televisión, la educación estatal (de la que se salvan excepcionales muy buenos profesores, todo sea dicho), el imaginario capitalista, el feminazismo, y la sumisión a un Estado que con su organización ha logrado el punto crítico de fe y abducción social con los que soñaron otros regímenes sangrientos en el pasado, y que hace lo que le da la gana con la gente – sin oposición, sin criterio alternativo, sin protesta estructural alguna y, de hecho, con su apoyo entusiasta.

Mis dos céntimos sobre esa alarmante cuestión.

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