Coronavirus y España

por Mar 13, 2020España y Europa0 Comentarios

El Coronavirus se ha vuelto pandémico en España. Mucha gente vulnerable está en peligro. Entre ellos, familiares míos, familiares de todos.

Soy de los prudentes y de los que cree que debemos tomar todas las precauciones (lavarse las manos, defensas altas a través de la alimentación, higiene de la casa, evitar espacios públicos todo lo posible, hacer auto-cuarentenas), aún sospechando que el virus ha sido diseñado y no es natural, sinó militar, y aún y sospechando que a propósito de él se instaure una psicosis mediática y una tendencia de los Estados a aplicar cuarentenas duras, algo de lo que ellos aprenden, enseñando luego a sus ciudadanos a aceptar la sumisión.

Sin embargo, extraigo algo bueno de todo esto.

Este es un Sistema que nos desprecia… y que ahora está averiado, paralizado.

No hay fútbol.

No hay consumismo.

No hay asalariato explotador en la galera que son las relaciones laborales en España.

¿Quizás la gente aproveche para pensar un poco?

Quizás alguna gente le dé por recobrar el sentido de la realidad del que nos privaban. Abandonar la virtualidad inducida de la “fiesta”, la frivolidad, el fútbol, el postureo, la chulería, el cuñadismo, el yo-más-que-tú, el consumismo absurdo, el ego.

Y, con este recogimiento, hacer una Revolución meramente intelectual, que es la que verdaderamente hace falta (no violenta y sí meramente intelectual).

La ficción monstruosa que es el Régimen del 78 y sus actuales derivas (multi-partidismo), se desvanece por unos instantes, su señal cerebro-lavadora se pierde, entra otra señal, más nítida, más humana, más realista, más de hacernos cargo de nosotros mismos, de confrontar una realidad que nos estaban escondiendo: el mundo español es más que el Estado Español, y eso nos devuelve responsabilidad y poder sobre nosotros mismos y nuestras vidas y nuestro entender y relacionarnos con el mundo posible.

El Estado pierde poder, se enferman altos cargos, son vulnerables, están algo impotentes, descolocados, su inacción responde a estupidez o maldad, y ambas cosas le sientan mal al virtuoso – aunque se guarden las medidas duras, o aunque manipulen y exageren en esto, u oculten lo otro, los vemos desposeídos de la infalibilidad que siempre se arrogaban.

Los vemos… limitados, y eso es un placer.

La ficción que han puesto en nuestras cabezas (futbol, telecinco, progresismo, femicapitalismo) se diluye, nos liberamos y encontramos con nosotros mismos.

Y vemos que hay cosas que ellos (el Estado, el R78, los medios) no pueden controlar: una realidad toda que regresa toda rica para quién la quiera ver, a nuestro campo de percepción. El mundo era otra cosa mucho mejor.

Este virus es una cura de humildad para mucha gente, especialmente para el Sistema.

Yo no estoy en España pero estoy obviamente en contacto permanente con mis familiares y amigos. Pienso en ellos todo el día, me preocupo y los amo. Espero que todo vaya bién.

Postdata: escribo esto antes de saber sobre el Estado de Alarma decretado el sábado 14 de marzo, que hace las cosas todavía más interesantes. ¿España forzada al recogimiento, al pensamiento, al regreso a la realidad verdadera, lejos de la virtualiación capitalista y futbolera, lejos de la “festuqui”, el postureo y la chulería? Un gozo de esos de salir corriendo y exclamar… ¡Milagro! Aunque no sabemos si lo aprovecharán como corresponde, claro.

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