La Europa de las Regiones: Divide et Impera

por Mar 16, 2020España y Europa, Mundo Contemporáneo, Política0 Comentarios

Amo Cataluña. Si no fuera por el desgarro social, hasta les daba la independencia (si mayoritariamente la quieren).

Sin embargo, soy consciente de que estas divisiones han sido azuzadas, y son artificiales. Son pasiones negativas para la mente y para la vida de las personas, porque impregnan de mal rollo y frustración a las personas, y se juega con las ilusiones, los orgullos, y la divisibilidad, y todo eso termina afectando el bienestar mental y emocional, una perpetua disrupción que lo permea todo, y ensombrece la normalidad de las vidas, con una sobredosis de ideologismo, bandos, desacuerdos, silencios, y hasta ira y violencia.

Lo han hecho desde dentro de Cataluña. Desde fuera en el resto de España apenas se les comprende, y no porque sea difícil hacerlo, sinó porque no se quiere. Desconozco si la UE está mintiendo cuando públicamente está en contra del nacionalismo catalán.

Entiendo que a la UE no le gusta el nacionalismo; ni el de los Estados Europeos históricos (su vocación es la disolución de los mismos bajo un entidad internacional, y la supresión de fronteras, ver: globalismo), ni tampoco el nacionalismo de ciertas regiones actuales, internas a varios Estados europeos (Córcega, Bretaña, etc).

Pero a los discretos y anónimos burócratas de la UE los veo muy capaces de jugar la partida y sacarle provecho a la situación, porque cuando haces confrontar a ambos (nacionalismo de Estado Nación y Etno-Nacionalismo regional) los debilitas a los dos.

Aquí aventuro una hipótesis, teniendo en cuenta la tendencia del Nuevo Orden Mundial. Reza así: la UE (con ayuda interna del PSOE) terminará “tolerando” (cuando no fomentando de estrangis) una Cataluña federal o independiente.

La tendencia mundialista

Para el mundialismo-Imperio, y para el Capitalismo al que sirve, los Estados Nación son un escollo a su gobernanza mundial.

Esos molestos Estados Históricos tienen ideas propias, espíritu propio, planes propios, y recursos para llevarlos a cabo, capacidad de soberanía si se lo llegaran a proponer. Sin embargo, eso deja de existir con regiones más pequeñas, a las que se puede “municipalizar”, y hacer entregar sus capacidades más “duras” a alguien que vele por ellas: ejército, economía, diplomacia…

Entregados a un Imperio “protector”, estas capacidades dejarían de estar en el escenario político, el Imperio se ocupa de ello, con el argumento de que, de este modo, tu vivirás una realidad más “sofisticada” una (falsa) post-historia sin violencia ni guerras (falso).

El interés del Imperio es dominar por completo y “por las buenas” el hemisferio occidental, acelerar el vasallaje europeo. Las instancias elitianas europeas, mayormente en sintonía con lo anglo por los beneficiosos puestos de poder que adquirirán en este nuevo escenario (como en todos los antiguos) están al tanto y son conniventes con el plan.

El objetivo final

Primero sedúceles para que confíen en ti. Después reemplázalos. Finalmente domínalos.

Su interés es reemplazar la población blanca europea, a la que ahora se procurará dar un “ocaso dorado”. Ese mundo burgués europeo, allí dónde exstiere, dará paso cada vez más a una depauperación, a través del Inmigracionismo en plena boga.

Para los autóctonos, solo quedará una desincentivación laboral y económica y el empobrecimiento programado, combinado con una mezcolanza que se presenta como “inevitable” por los políticos nacionales colaboracionistas.

El objetivo final es, por tanto, y tras seducir a las regiones Europeas a renegar de sus Estados Matriz, tercermundizar todo ya sin oposición, para disponer del máximo de energía humana sometida por el mínimo coste, engañar y hormiguear a millones de voluntades, sacar de ellas, de su preciada energía vital, lo que ellos quieran y cuando quieran, disponer de vidas y destinos, ser adulados por un mundo de esclavos ignorantes de serlo, de hormigas decadentes a las que se pide cualquier esfuerzo a cambio de migajas.

Sin embargo los Estados Nación (aún infiltrados por agentes traidores, del tipo Pedro Sánchez Castejón) protegen a la gente; tienen una entidad y un propósito. Por tanto, según las Élites Imperiales, hay que acabar con ellos. Como hicieron con el Imperio Español, hay que separar a los hijos de la Madre.

Dividir e Imperar sobre el débil, haciéndole creer que el Imperio o los estados vasallos (con sus propias importantes élites) como la UE son sus salvadores, y su madre natural una Madrastra malvada.

Lo mismo harán con los Estados Nación europeos: unos ya están alineados y no hacen falta ser dividios, otros, los que ofrezcan una resistencia a la pérdida de soberanía, sufrirán el mismo destino que ese Imperio Español, destruído por Napoleón, Bolívar, Inglaterra y USA, y vendrá una entidad más fuerte que la Patria, para desgajar a sus hijos de ella, poniéndolos en su contra.

Las regiones y sus regionalismos se someterán gustosos al Imperio / UE masónica, porque la alternativa que se les presenta es “la malvada España”, y al Imperio o la UE como el superior salvador, “más fuerte que”, así que de motu propio se entregarán a su nuevo “Amo”, y con un errado sentido de satisfacción habrán validado el plan luciferino.

Así, en España, tendríamos a una Cataluña a la que se “ayudará” a federalizarse o independizarse, siempre negándolo de cara al público (no sea que la gente empiece a hacerse preguntas conducientes a esta misma tesis que termina debilitando a quién se dice que se quiere ayudar) y presentándolo como una tristísima inevitabilidad para el público español.

Conjeturas, sí, pero plausibles.

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