La Sagra I

por Sep 27, 2020Literario0 Comentarios

La Sagra es un lugar recóndito en medio de todo. Madrid, en realidad, no queda lejos. Los camiones cargardos de mercancía la transitan. Sin embargo, hay algo fantasmagórico en esa región.

Solo hace falta percatarse de las caras de sus gentes. Los visajes ajados de sus habitantes te recuerdan a la Guerra Civil, un mundo apaleado, baldío, de obús y aire seco, de sabor metálico taciturno, de labor de tierra, de sol de justicia, de espíritus aventados como un caballo desbocado fantasmal y nocturno.

Esos rostros siguen cautivos, sin siquiera acordarse de su cautiverio, y hoy murmullan bajo la apariencia del dinero nuevo que propulsó la burbuja inmobiliaria manchega, ese dinero que llegó, y que se fue, como un aguacero de falsas promesas. Un dinero que cambiño el paisaje, del secarral al campo de grúas, que, como extractores de petróleo, quedaban desparramados en el aislamiento de una realidad malagüerada de ladrillo, catastros, discusiones fuertes, tractores, municipalidad muerta y vaga… de iglesias silentes golpeadas por la radiación solar.

Hoy ese respirar ardido de sus habitantes desegnañados, ese deslomarse para nada, ese quejido plañidero, no llega a las consciencias de los transportistas que atraviesan el territorio a toda mecha; son fáciles de dejar atrás acelerando por la A-42, por la Carretera de Toledo, dejando atrás Villaluenga, Cabañas, Olías del Rey.

Sólo el auténtico investigador apasionado de España sabe de los quejidos que se quedan atrapados en las piedras de esta región, de la que más vale salir pronto, con el sudor tembloroso de quién se sabe acechado. Cuál Triángulo de las Bermudas terrenal, algunos motores muestran síntomas de querer detenerse, algunos perros se cruzan en la carretera (galgos), pero normalmente todo queda en un susto.

Toledo Norte aguarda, vuelven los radares, las circunvalaciones.

En las colinas áridas de La Sagra solo quedarán alacranes, escondiéndose, esperando su momento para salir al fresco, bajo la quietud de una luz apabullante, que solo dará tregua a la luna condenada, a la modulación y el súbito aleteo de un pequeño búho cazador.

Loading Likes...