Hablando con mi padre sobre el COVID-19. Mis impresiones.

por Jul 5, 2021Mundo Contemporáneo0 Comentarios

Introducción: esta es una conversación por whatsapp que mantuve hace poco con mi padre. Él me mostró los puntos de vista de unos jóvenes británicos que se han organizado como medio independiente y que se llaman Rebel Wisdom. Yo le doy mi opinión sobre su visión, que encontré insuficientemente crítica con los motivos oscuros de esta pandemia. Adelante texto:

Está interesante, porque intentan partir de una neutralidad suprema y objetiva, e investigar lo que realmente hay. Pero me da la impresión de que fallan en varias cosas:

1) El Poder es el Mal. Los chicos de Rebel Wisdom olvidan que el Poder es el Mal, y parten de una tábula rasa ingenua de “igual el Poder no es el Mal”, cuando ya tenemos una base sólida de informaciones vitales históricas que nos deberían hacer desconfiar del Poder. Es decir, los chicos de Rebel Wisdom conceden la oportunidad (y la examinan) de que el Poder pudiera decir, en algún caso, la verdad – o que velara por nosotros, algo que históricamente se ha demostrado consistentemente mentira. ¿Por qué le íbamos a creer al Poder ahora? Los que están en el Poder, saben algo y lo callan, siempre lo han hecho, es su modus operandi. Ya sea sobre el origen del (o los) virus, ya sea sobre el aprovechamiento de una pandemia quizás descontrolada pero controlable con sus medidas de sumisión poblacional. No es “posible” que ahora por ciencia infusa se vuelvan buenotes y nos digan la verdad si la saben: ni sobre el virus, ni sobre las medidas que han decidido tomar. No creo que tengan buena voluntad en ningún caso, es una cuestión de posturas confrontadas y de imposible confianza, es como confiar en quién te ha apaleado, o abusado, o estafado, o atracado, o detenido, o calumniado.

¿Cómo harían algo por nuestro bién? Para mí, es impensable. El Poder no nos ha dado opción a ser personas sanas, integrales, guiadas por el amor, el respeto, el equilibrio, la familia, la Patria.

Él ha destruído todo esto, el Estado Democrático actual (opresor, bajo esta particular forma de “democracia” falsa de políticos vendidos a intereses de clase) jamás había tenido tanto poder, ni bajo Mussolini en 1922. El Estado Democrático es el más poderoso de cuantos han sido creados en toda la historia.

Todo lo valioso, todo lo antropológico, familia, amor, nación, comunidad cultural, alianza de géneros (los dos únicos que hay), se lo ha cargado el poder. ¿Qué me hace considerar la mera posibilidad de que sean sinceros ahora… o buena gente?

Lo más fiable es pues comprender que si en el pasado hicieron tropelías de este tipo (de todo tipo en realidad, y mucho peores, Hiroshima, Dresde, Vietnam, Cambodja, Cono Sur, Operación Gladio, etc), también las van a hacer ahora, y que, en cierto modo, es su FUNCIÓN SUPREMA: control, terror, caos… ordo ab caos.

En otras palabras, si no han provocado la pandemia adrede (que yo creo que ha sido una guerra vírica), la están aprovechando y metiendo políticas laminadoras y maximalistas de miedo, control, experimentación, ingeniería, despliegue de poder, etc, escudados en la protección de la gente. Gente mermada, desde hacía ya mucho a través de dinero, fútbol, etc, y completamente aplastada ahora ya.

Si unos medios dicen A y otros dicen B, ambos mienten, se retro-alimentan para que la gente tome partido por la mentira A o la mentira B, así un poco sucedió con el 11-M (Al-Qaeda o ETA) cuando no fueron ninguno de las dos pero hay que mantener a la gente enconada – entre dos mentiras – lo que les permite salir airosos y continuar imperando sobre la verdad enterrada.

CONCLUSIÓN 1: el Estado miente. El Globalismo miente. Y quieren resetearse ellos, y, con ello, encerrarnos, mermarnos, enfermarnos, debilitarnos, matarnos, y desfigurarnos – o como mínimo no les importa si eso sucede.

2) Hay una verdad, pero a la práctica no hay modo, con esto del COVID-19, de conocerla. Está demasiado enmarañado. No nos será posible aprender la verdad del virus, ni de la pandemia, a no ser que hayan filtraciones fiables de gente del poder, es decir, traidores al poder. Los muchachos de Rebel Wisdom (o los que ellos enlazan) parten de que se puede llegar a esclarecer la verdad y que los científicos homologados por el poder occidental u oriental serán veraces.

Yo creo que está fuera de nuestro alcance, pero que eso no impide tomar partido, y que debemos tomar partido y no quedarnos en lo observacional (desarrollo esto más adelante).

Ellos pasan entonces a decir que, al menos, si no se puede llegar al fondo del asunto, sí se puede analizar a los distintos bandos que enarbolan, cada uno, su verdad, y “decidirte” por un campo.

Estudiemos brevemente ambas predisposiciones

¿Se puede esclarecer la verdad?

Esclarecer la verdad (en este caso del COVID-19, el enésimo caso de hecatombe epocal que nos concierne) es algo extremadamente difícil, ya que hay una opacidad intrínseca (invisibilidad, sintomatología común, tests dudosos, paranoia) y una dificultad científica (aislar el virus, estudiarlo) y otra dificultad política (impedir que salgan infos, acusar de cosas), es decir el celo de los Estados en revelar nada suyo y en cruzarse acusaciones (China, USA, Francia a propósito del laboratorio de Wuhan, etc).

En otras palabras, no está en nuestras manos saber la verdad más allá de fiarnos de los “científicos” homologados por el poder que son los que te van a dar la explicación de todo. Por lo demás, en internet y fuera de la TV, los canales por los que esta circulará la información serán miles, confrontados, contradictorios, etc.

No hay modo de conocerlo de primera mano, y hay que aceptar que estamos forzados a la conjetura, y que no hay acceso (para la sociedad civil) ni al conocimiento empírico, ni a la investigación del origen de la pandemia (¿accidente? ¿atentado unilateral, multilateral?), ni a la realidad de sus mutaciones (cepa tal, ola cuál, variante epsylon), ni a los conocimientos sobre las múltiples vacunas – conocimientos extra-especializados sobre su seguridad, pertinencia, intereses, accidentes o atentados producibles por la misma. Ni respecto a mascarillas y confianmientos. Por cada información, encontrarás su contraria.

Hay algo que se puede, sin embargo, aseverar: han desatado esta basurilla de virus (letal en muchos casos) y nos han jodido a todos y liado a todos.

Esta imposibilidad de saber la verdad de primera mano, juntada con la certeza de que el Poder te tanga, da, para mí, el resultado siguiente:

– Desconfiar de lo oficial A (OMS, Biden, UE, Pedro Sánchez)
– Desconfiar de lo oficial B (Trump, Alex Jones, Bolsonaro)
– Confiar un poquito en los medios alternativos racionalistas (científicos independientes sin nada que ganar que hacen su aportación)
– Confiar un poquito en los medios alternativos conspiranoicos (porque su cinismo con respecto al Poder es lo más sólido de todo el asunto), deshechando las teorías más fantasiosas de reptilianos y demás, pero escuchando las conjeturas de control social y reset que son las que más encajan con todo.

Finalmente: ¿Hay que tomar partido?

Finalmente, entre tanta incertidumbre, analizar las diferentes posturas está bién, pero que sea para tomar partido, ya que, si no, uno se queda en un ejercicio de observación inconsecuente.

CONCLUSIÓN 2: no nos permiten conocer la verdad. Pero hay que tomar partido en virtud de quienes queremos ser.

Después de estas dos conclusiones, viene el momento de decidir qué postura tomar, qué hay que hacer. Mi receta es sencilla.

TOMAR PARTIDO EN LA INCERTIDUMBRE… en nombre de la Humanidad.

En mi opinión, no nos podemos arrogar conocer la verdad en este caso de altos vuelos, pero sí podemos tomar partido en nombre de algo: en nombre de la Humanidad (de su mejor versión) y del consiguiente combate contra los poderes hegemónicos que, o han desatado esto, o han tomado medidas beneficiosas para ellos y contra nosotros aprovechándose de la situación.

Y este poder hegemónico, en nuestro hemisferio, es el Imperial-Capitalista, el liberal-capitalista, que no es inocente, que tiene las manos manchadas de sangre, que no se le puede creer nada, y que es el que nos oprime directamente (y si el sistema chino es el que pasa a oprimirnos mañana, contra él es contra quién habrá que luchar).

Porque la libertad que nos han ofrecido (hecha pasar por única) es la libertad de degeneración individual y degeneración social, desde el fin de los autoritarismos protectores en Occidente, y con la implantación de las “Democracias Capitalistas”, que siguen siendo, siempre y a todas horas, también, un Sistema de Dominación, no a través del terror, pero sí a través de la alienación, la mentira, los medios y el Dinero.

CONCLUSIÓN FINAL

Teniendo en cuenta pues que:

1) el Poder existe para parasitar, matar y joder y…
2) …no es posible conocer la verdad pero sí tomar partido en nombre de algo frente a esta situación,

…yo estimo que hay que mantenerte íntegro, viejo-mundano, antrópico, escéptico, cercano a la naturaleza, alejado del Capitalismo y del Imperio, comunitario, convivencial, resistente y en último término guerrerizado contra un paradigma tecnocrático, transhumanista y totalitario que está encontrando en esta Pandemia su momento dorado, sin tocar un ápice, en el hemisferio occidental, sus narrativas pro capitalismo-democrático (ahora reseteado, con sus castas intocable de PP y PSOE, y con leyes trans a todo trapo), un duo ideológico (el del Capital-Democracia) que no ha evitado las mayores disfunciones, abusos, absurdos, tedios, opresiones y degeneraciones que jamás haya conocido la Humanidad.

Igual te sorprendes porque yo siempre fui “pro-libertad”, y lo sigo siendo, pero no la libertad capitalista, sinó la libertad en contexto de Mundo Antigo (nación, familia, comunidad, heterosexualidad, roles tradicionales hembra-varón), que el Capitalismo y el Imperio se han dedicado a demoler.

El transhumanismo: es enemigo de la humanidad.
El Capitalismo (el Financiero-improductivo-extractivo-usurero): ídem.
El Imperio anglo y su dinero y ejército: ídem.
La liberal-democracia europea: debe ser desmantelada en su forma actual y servir al Estado-nación soberano.
Las culturas nacionales: deben ser recuperadas y devueltas a su ser, re-sacralizar lo despellejado, re-humanizar al personal.

Y esta es mi aportación, padre…

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