El río del pobre

El río del pobre

El río del pobre

Mañana es martes.

Las ventajas de ser pobre pero libre: me iré al río a las 10 am, veré los montañones asombrarse de la vida que albergan, y me sumergiré en ese agua helada y transparente, de empedrado fondo color de castaña. Respiraré hondo el aire que huele a algas y a viento, y veré levantar el vuelo a esos perezosos pájaros sin nombre (todavía) en mi mapa de las cosas. Su apodo transitorio (el que les he puesto) es el de Picolargos. Tienen la envergadura de un hombre, pero deben tener el peso liviano de un haz de trigo.

No me enteré del 8M

No me enteré del 8M

No me enteré del 8M

No vi nada del aquelarre feminista del 8-M y me alegro de ello, mi vida es mucho mejor.

Dormí hasta tarde, trabajé, me dieron las horas del almuerzo pero salí sin comer hacia el río. Allí compré cuatro alitas de pollo y un vaso de rodajas de mango, una limonada de caña de azúcar que me incorporé rápido, para pasar a zambullirme en el Dios río, desangrándose apresurado y mayestático desde los páramos de la Sierra Occidental.

He inventado hasta un ejercicio que es mover rocas buceando. Otro que es trepar corriente arriba como un gato subfluvial.

A mis 38 añazos jugando como un crío, y no me arrepiento ni me avergüenzo, al contrario.

Volví en una pendulante buseta, a oscuras en su interior, lleno de gente sentada y de pie, y de morenas bonitas con el pelo recogido, piernas largas y blandas y miradón pícaro con dos solazos por ojos, que brillaban en la penumbra con complicidad. Íbamos acompasados todos en nuestro balanceo por la conducción amuellada del artefacto, mientras un vallenato (tras otro) sonaba en la cabina, opacado por los alaridos de un señor intoxicado que se los sabía todos, para vergüenza de su esposa, que le exigía sin éxito que “No mejor cállese Rodolfo”.

Al llegar, ya de noche, trabajé en algunas cosas pendientes con la computadora, y navegué algo por internet. Me cuidé mucho de *no* buscar ni ver nada relacionado con el dichoso 8-M. Ese españolísimo aquelarre de odio, parapetado con una máscara de decencia, y orquestrado por los poderes del Sistema, para confrontarnos entre hombres y mujeres.

Ni una foto vi, ni un titular de prensa. Nada.

Y me siento fenomenal.

Yo no odio a las mujeres, las amo y las respeto. Yo no soy un violador. Yo no soy despreciable. Y a mi se me respeta como hombre y como ser.

Las españolas lo saben, pero traicionan a su propia realidad, y si no eres un hombre de su entorno te desprecian con las más aberrantes actitudes, y quedándose más anchas que altas.

El Estado por su parte se congratula de la guerra de sexos, Divide et Impera, ya nadie se fija en él como Poder Organizador, porque nuestras fuerzas están ocupadas en una guerra entre una mujer privilegiada que ha perdido interés en los hombres, y unos hombres resentidos que se lo hechan en cara, sin comprender por qué.

La mujer mantiene al hombre oprimido, desprovisto de respeto, de reconocimiento, de amor, de sexo… con una retórica del victimismo más severo, que la erige como a un verdugo despiadado.

Mujer empoderada equivale a hombre claudicado: fin de la alianza entre nosotros, fin del reparto de roles acorde a nuestra naturaleza, fin del amor, fin del respeto, fin de la resistencia ante el Estato-Capitalismo, ese monstruo de dos cabezas, fin, al fin y al cabo, de la Familia, de la Nación, de todas las Instituciones que nos defendían del Dinero y del Leviatán.

Enfrentados entre nosotros, ya no hay tiempo, nadie critica al Poder, y él imperará imperturbable tras dividirnos.

Pero yo fui al río

A mi esa Agenda Globalista no me alcanzó. No me contemporizaron el pensamiento. No ocuparon mi mente. Lo hago yo ahora pasando revista de lo que me he ahorrado. No me encontraron. Ni me encontrarán, porque los cirios futuros que preparen serán eludidos por mi, una y otra vez.

Por suerte, en Colombia no me veo expuesto a tantos peligros y avatares. Aquí las mujeres son exigentes, pero para que seas correcto y buena persona. Logrado eso, te harán sentir como a un Rey.

Dios las bendiga.

Ahora me estoy tomando un bagre a la plancha fabuloso.

Cero % de impacto feminazi.

100% disfrutada de bagre a la plancha.

Aún me acuerdo de esos ojos de verdadera mujer en la penumbra de la buseta, de mujer morena capaz de amar, las únicas que cuentan para mí.

Saludos,

Una Luna como una Fortaleza de Dioses

Una Luna como una Fortaleza de Dioses

Una Luna como una Fortaleza de Dioses

Hoy vengo del río, la luna se ha levantado plena como una gigantesca montaña de mármol, elevándose hasta alturas descomunales entre las nubes alumbradas. Parecía un artefacto de Dioses paganos. Una entrada a otro mundo, un medallón incandescente. Estaba más cerca de lo habitual de nuestros terrestres discurrires…

Aturdidos, pero no desgajados: recuperando la Tradición en España

Aturdidos, pero no desgajados: recuperando la Tradición en España

Aturdidos, pero no desgajados: recuperando la Tradición en España

Es cierto que la generación actual de españoles han crecido con referencias desdibujadas al pasado, expuestos como están al Capitalismo y a la producciones culturales anglosajonas (Netflix, toda la Industria Discográfica, etc).

La Transición y demonización del Régimen anterior juegan un papel en todo eso, para un borrado de la historia de las mentes de los europeos que es sin embargo de mucho mayor alcance, para la creación de un “Europeo Nuevo” a gusto del Imperio: un ser guiado por el inmediatismo del placer, sin resistencia nacionalista, sin noción de soberanía, para el que prime el ego, la insolidaridad, el trabajo y el consumo, el no-pensamiento, la no-convivencia.

Se trata de un borrado de nuestra historia e identidad, y de todas aquellas instituciones no-estatales y no-mecantiles, instituciones antiguas hoy mermadas, emanando del pueblo, que regían nuestras vidas, antes del apogeo Luciferino actual, dónde solamente el híbrido Estado-Capital está legitimado para influir en los acontecimientos.

Esas instituciones intermedias se quieren erradicar: Gremios, Fueros, Comunales, pero sobretodo Familia y Nación.

“A España no la reconocerá ni la madre que la parió”, dijo el sociata Alfonso Guerra en su prime. La tabula rasa que la PSOE se ha encargado de llevar a cabo en sus distintas manifestaciones / ciclos (González, Zapatero, Sánchez), y en menor medida el resto de partidos mafiosos españoles, tienen toda la responsabilidad de nuestra dificultad añadida para recuperar el pasado. Tanto es así, que uno aseguraría que el PSOE es un instrumento extranjero y exterior para desvirtuar y desnaturalizar España, y a estas alturas yo me lo creería. Hay libros al respecto, de hecho.

Veamos algunos puntos que el Régimen de 1978 ha traído a España, mayormente de la mano del PSOE, pero también de los peperoni:

  • no a la continuidad histórica de España: sí a la disrupción y alteración de su ser histórico, sí a la interrupción de la soberanía, sí al vasallaje “democrático” de la EU/Imperio (no es mucho más democrático que Franco)
  • no a la Familia, sí a la fragmentación individualista
  • no a tener hijos, sí al aborto
  • no a la unión entre hombres y mujeres, sí a la desunión entre hombres y mujeres
  • no a una España étnicamente reconocible, sí a tanta mezcolanza como se sea capaz (algo que hasta cierto punto es tolerable, pero pasado cierto punto empieza a ser alarmante)
  • y etc

 

Por lo tanto, aquellos de entre nosotros que queremos regresar a un mundo antropológicamente consciente y responsable, dónde en vez de servidumbre (comprada con placer) tenemos soberanía (luchada día tras día), tenemos una baza a nuestro favor: ese pasado que debemos recuperar es racionalmente accesible, porque se trata ni más ni menos que la prevalencia de la Familia y la Nación, dos entidades que están grabadas en nosotros profundamente, por muy atontaos y drogados por el Ego-Capitalismo-Feminazi que estemos (que lo estamos).

Son dos instituciones que están en nuestro inconsciente colectivo, si eso existe, que creo que sí.

La Familia puede ser destruída, pero puede ser recuperada. La Nación y su continuidad histórica pueden ser destruídas, pero pueden ser recuperadas también, aunque quizás menos, porque la suplantación poblacional es menos reversible que las moditas anti-Familia moderniquis del feminismo.

En cuanto a nosotros, está 100% en nuestras manos recuperar para nuestro propio tiempo (así como pasar a las generaciones venideras) todo lo que sepamos directamente del pasado (el funcional y el estable, no el pernicioso) que está siendo borrado deliberadamente de nuestras mentes: convivencia, familia, historia, tradiciones, costumbres, estilo y elegancia, masculinidad para los hombres, feminidad para las mujeres, artesanía, agricultura, ganadería, auto-suficiencia, folclore, uso del idioma, etc.

Y si no lo recordamos ni lo sabemos porque ya estamos muy dañados en ese aspecto, debemos reinventarlo, y, con esa brújula generalista (Familia, Nación) regresar a un status quo que honre a ambas cosas, en lugar del mezcolámen luciferino, lúbrico y dinérico a imagen y semejanza del capitalismo espectral anglosajón (y tengo grandes amigos anglosajones, pero su sistema no me sienta bién) que nos gobierna, como a un hormiguero de desalmados.

Hasta pronto,

― Nacho

¿Criar niños en España?

¿Criar niños en España?

¿Criar niños en España?

La Ministra esa ya lo dijo hace dos o tres semanas: “los hijos no son de los padres” (omitió la segunda parte: son del Estado que decide qué sujetos quiere: sujetos incompletos, envilecidos, y egoístas).

Hoy España está endemoniada. Poseída. Parasitada en su espinazo por todas las fuerzas del Mal.

La sociedad acata la sumisión (el Estado sería perfecto, tu no serías nadie ni nada), acepta la dependencia total, la intrascendencia propia, el desamparo, la burocracia, la micro-regulación, el consenso social-demócrata y el feminismo de Estado.

Hemos dejado, en cierto sentido, de tener una sociedad, porque esta ha sido puesta al servicio del Estado, y debería ser al revés.

Pero la gente parece haber acatado la comodidad del dejarse llevar, y se ha vuelto acérrima a las propuestas de los Medios del Estado-Capital (ese monstruo de dos cabezas): fútbol, telecinquismo, pornografía como sexualidad, drogas como “libertad”, etc, etc.

Todo ello sin hablar de los problemas laborales y económicos fruto de la explotación capitalista y la nueva organización del trabajo del Femi-Capitalismo: trabajadores pobres, impuestos excesivos (en un país con mucho Estado, eso sí), precios de la vivienda desorbitados que el rentismo se niega a rebajar, y desbaratamiento del hombre masculino y de su labor en una economía de servicios mayormente feminizada.

Estas condiciones sociales, políticas y económicas de hoy, disminuyen a la persona, se cargan la riqueza de la vida, crean sujetos incompletos, viciosos, deprimidos, desprovistos de soberanía y de independencia y de competencia, haciendo estragos en particular entre la población masculina, desprestigiada, desprovista de un sentido, arrojada al fútbol, el porno y el cinismo generalizado.

Nos guste o no, ese contexto español es una fuerza con la que debes contar si vas a tener hijos, y a la que debes “neutralizar” en la educación que les des, y aún y así el contexto no “se irá”: seguirá allí y tus hijos/as deberán vivir en él por los tiempos de los tiempos.

Obviamente, la educación que reciban en casa por parte de uno es crucial, y con ella se puede combatir la destrucción de las subjetividades orquestrada por Medios, Estado y Capital.

Pero el mundo en el que deberán crecer es una auténtica distopía.

Yo debería vivir bastante “fuera del sistema” como condición sine qua non para emprender la crianza; si no, me niego a putear a mis hijos así.

Y esa huída del sistema, incluiría cosas como:

  • vivir en el campo.
  • tener otras familias, varias, con hijos del mismo estilo, cercanas (no necesariamente hippies, sinó gente normal, con ofico y beneficio, gente decente, humilde, sencilla).
  • educarles en valores humanistas, incluso algo tradicionales: el hombre es hombre, la mujer es mujer, el hombre lidera y es respetado y prestigiado, y la mujer respalda y es respetada y prestigiada.
  • teletrabajo para estar allí con ellos.
  • homeschooling o tele-educación (ignoro la ley de sobre esas cosas).
  • alimentación sana.
  • mínima tele para que se expongan al sistema en pequeñas dosis, como nos exponemos a las bacterias. Que vean al Ramontxu y la Pedroche dando las campanadas está OK.
  • etc.

Y eso teniendo una mujer confiable. Si se cumplen esas cosas, adelante. Si no, me niego a que estén en una ciudad contemporánea infecta y expuestos al Nuevo Orden, su casta, el precariato, la televisión, la educación estatal (de la que se salvan excepcionales muy buenos profesores, todo sea dicho), el imaginario capitalista, el feminazismo, y la sumisión a un Estado que con su organización ha logrado el punto crítico de fe y abducción social con los que soñaron otros regímenes sangrientos en el pasado, y que hace lo que le da la gana con la gente – sin oposición, sin criterio alternativo, sin protesta estructural alguna y, de hecho, con su apoyo entusiasta.

Mis dos céntimos sobre esa alarmante cuestión.