¿Cuándo aprendiste a desconfiar del Sistema?

¿Cuándo aprendiste a desconfiar del Sistema?

¿Cuándo aprendiste a desconfiar del Sistema?

En mi caso fue así:

Demonización de Franco y heroificación de la PSOE, ya desde siempre. A día de hoy considero que con Franco “se vivía mejor” según el adagio de quienes vivieron bajo su Régimen. No es mi caso pero una somera aproximación intelectual comparativa basta para ver que se ha destrozado a una España que él protegió.

Primeros 2000-2003 con la Inmo Burbuja y su correlacionada Inmi Burbuja. Eso no era normal. El impacto fue inmediato pero la procesión de datos duró una década hasta corroborar el crack y la singularidad de todo – en ese tema en particular.

Punto de no-retorno: 11-M, siempre me pareció raro, desde las primeras imágenes de Atocha reventada.

11-S a raíz del 11-M.

La figura espectral y conveniente de Bin Laden.

Zapatero y el feminismo: me chirriaba y hasta hoy.

Documentales sobre la fabricación del Dinero en 2011.

La manera de proceder de la policía y la consideración del Estado por nosotros (somos escoria para ellos). Ya desde los 2000.

Desde siempre, el desempeño de los medios de “comunicación” de masas: su soniquete cerebro-lavador, su elección de temas, su violencia (incluyendo el cine). Los elementos “satánicos” en la cultura popular anglosajona. Repelús y asco es poco.

Ya recientemente, la demonización de una Iglesia (sometida e infiltrada) y del Cristianismo, en España.

Y así.

Ha sido un puzzle progresivo hasta ver que se repite el patrón del engaño en TV, el chanchullo del Estado, de la Banca, el Imperialismo, la doctrina del shock, la falsa bandera, el miedo, el pastoreo.

La insidia del Sistema.

¿El último cartucho del Régimen de 1978?

¿El último cartucho del Régimen de 1978?

¿El último cartucho del Régimen de 1978?

Están postulando a Feijóo para liderar el PP y hacerle presidenciable.

El personaje me resulta muy desagradable por su psicopatía y su estrategia de tener una relación sado-maso con el populacho (amigo de narcos, PCRs anales, confinamientos perimetrales sin fin, etc).

Con la cantinela del “hay que sacrificarse”, “estamos ante un desafío”, etc, a la gente parece que le guste ser severamente limitada, les parece “serio”, y Feijóo es perfecto para ese cometido. Un excelente carcelero.

Si Sánchez vive de charos, feminazis, chonis y progres para implantar el NOM, este vive de la gente mayor, que como sabemos quieren “orden”, y son más que los jóvenes en España, de manera que tenemos una alternancia a la destrucción progre de la PSOE, que es la esclerosis corrupta del PP de la que Rajoy ya dio buena muestra.

Dos cabezas de la misma Hydra, una disolvente (PSOE), otra paralizadora (PP, con el hiato anglómano aznarita y su poso madrileño), que se van alternando.

Si es así, podría tratarse del último recambio del R78, un Régimen que ya dura más que el franquismo y que entra en su quinta década de existencia, con su venta y encarcelamiento de España, sin que Ciudadanos, Podemos ni VOX hayan planteado un cambio de Sistema, sinó, al contrario, una continuidad, flotadores ante el naufragio.

Esta, pues, se supone que es una década final, de crisis, arrastrada por los acontecimientos internacionales.

¿Quebrará el Régimen? ¿Cómo lo hará? ¿Qué saldrá de sus cenizas?

Si la próxima potencia es China, el sistema partitocrático español no parece disponer de partidos que tengan en mente adaptarse a esa nueva realidad.

No hay una PSOE que guíe a la gente hacia el camino de vasallaje y desarticulación que los USA y Europa dibujaron para España en los 80. China no nos asiste a acomodarnos a su mundo.

España por tanto tendrá un tropezón severo para reencontrarse en el nuevo escenario. ¿Revueltas? ¿Hundimiento? ¿Cómo será el cambio de Régimen? ¿Qué dolores de parto tendrá?

Debemos aprovechar la coyuntura

Desde ya, debemos prepararnos para ese preciso instante, deberemos ser listos y crear nosotros un partido a nuestro agrado para que se alinee con China y mantenga a ralla a los vicios que la democracia ha hecho gala tener en España, esencialmente la corrupción, el lavado de cerebro mediático, la fusión de Poderes, el mega-Estatismo, una falsa clase política, la venta de soberanía, la destrucción cultural de la nación, de la familia y de la tradición.

Pero no nos adelantemos, todavía no estamos ahí.

Los compases finales de esta tragedia vienen primero

Ahora viene el clímax de toda esta ópera. Y mucho ojo, porque esas décadas de madurez de un Régimen (el español de 1978) que se resiste a morir, junto al Imperio que lo vio nacer (los USA), es cuando más venenoso este Régimen es.

Peperos putos mafiosos psicopáticos desarticularos, no sois ningún recambio al Sánchezstein y sus charo-nazis, sois la otra cabeza de la hydra y lo sabéis.

Noticia:

https://www.publico.es/politica/barones-pp-aupan-feijoo-referente-nivel-nacional-necesitamos.html

Trance literario madrileño

Trance literario madrileño

Trance literario madrileño

Hace años que dejé la Villa y Corte, para que se consumiera en su caldo con patatas de un feminismo que yo ya no toleraba más.

Pero apostaría dinero (y las noticias lo constatan) a que la agresividad y el desalmamiento en Madrid siguen en niveles altos. Hay algo raro en el ambiente que dura desde los 2000 cuando irrumpió ese primer reaggetón vieja escuela: Daddy Yanke, Don Omar, etc.

Los extranjeros de la américa hispana (conjunto de países que amo) se vuelven, sin embargo y en España, como locos, especialmente los más jóvenes. Hay una cierta segregación que, combinada con la libertad mal entendida, hace que se sientan en tierra conquistada y nos agarren un odio insano.

Es la estrategia de los poderes globalistas de importar para desarraigar (y destrozar Europa) que nuestros gobernantes comprados llevan a cabo.

De los MENA (inmigrantes árabes) ya ni hablar: son pura mugre y poco hay más que añadir.

A veces vas por barrios, incluso de día, y la sensación que te invade es que el ser atacado con intención letal es una posibilidad que podría acontecer en cualquier momento.

Tetuán. Arganzuela. Ciudad Lineal. Incluso en barrios que por las pintas de la gente (familias) deberían ser tranquilos, tipo Moratalaz o Chamberí, también hay algo raro en el ambiente.

La colosalidad de las avenidas, los bloques, las distancias de mierda, nada ayuda a la cohesión social.

Vas para Aranjuez, y a pesar de un cierto “paquismo” (sencillez hortera de las gentes), se respira otro aire: existes para los demás, la gente es más sencilla, exige menos de ti.

Madrid en cambio son espacios transitoriales a mansalva, escenarios nacidos para albergar miradas de desprecio, de envidia, gritos, imperativos, certeras cuchilladas, aceras anchas para el correteo de bandas persiguiendo a alguien. Horarios bizarros de afters que solo cerrarán cuando corra la sangre.

Droga y putas.

El Diablo es fuerte en Madrid. Se nota una especie de “sálvese quién pueda” en esa capital, una DISOCIEDAD como dice Juan Manuel de Prada.

Así que ojo cuidao ahí fuera. Linterna táctica, spray de defensa, y una buena pegada desarrollada en saco de boxeo.

Evitar enfrentamientos por ego. No meterse en problemas. Seguir con la vida de uno… y si puedes, salir de ahí, básicamente.

Madrid es un padre tosco y liante al que amas pero del que quieres alejarte. La anglomanía de sus peperos no ayuda a ahuyentar al diablo. La progredumbre de sus clases colocadas al albur de la partitocracia hacen de la situación algo peor.

Dos equipos argumentando para degenerar de la manera A (capitalismo chulapo) o la manera B (feminazismo hegemónico).

Al cabo de los años ese cúmulo de materia oscura de 21 distritos me estaba destrozando la vida, y el cielo que promete el lema (“¡De Madrid al cielo!”), rallado de chemtrails, hacía desapacible hasta el más ingenuo soñar para poder evadirse.

Sin embargo, y a fin de cuentas, esa urbe, distorsionada por los humanos parasíticos que la habitan, sigue gozando de una referencia total para mi. Es muy probable que vuelva a ti, Madrid, quizás solo por  provocar y ver de la pasta que sigues hecha.

Feliz Viernes Santo

Feliz Viernes Santo

Feliz Viernes Santo

El COVID-19 pretende eclipsar nuestras vidas. Ignoro si hay uno o más viruses sueltos, cómo llegaron a soltarse, su letalidad real o las condiciones en las que esta aparece, si las cifras de contagios y muertos son fiables, si los tests son fiables.

Tiendo a pensar que hay un gran gato encerrado en todo esto. Y que el Sistema quiere acabar con nuestra libertad por razones energéticas, económicas y de control poblacional y dictatorial.

El virus, exista o no, ejerce de pretexto para todo ello. ¡Alarma! Y se hacen con todo el poder, evitan el gasto de energía, empobrecen y nos acostumbran a la servidumbre contra la que podríamos levantarnos.

Antes del COVID-19 las cosas ya estaban muy mal en las cabezas de las gentes europeas que son las que mejor conocía yo. Maldad, egoísmo, engaño, hipocresía, postureo, materialismo, comparación, insolidaridad como valores rectores de las sociedades europeas. Encontrar a alguien sano ya era una ardua tarea.

Ahora se le suma las leyes, la matraca mediática, el miedo, y la posible presencia de una enfermedad letal que ha tornado la vida en Europa en una especie de eclipse total.

En Suramérica la gente es mucho más sana. Aquí hay mucha más resiliencia y caso omiso, u olvidadizo, de lo que los medios martillean sin cesar.

Aquí triunfa más la vida natural, y me congratulo por ello. Pero las autoridades aprietan (según dictan las consignas globalistas) como en cualquier otro lugar: mascarilla, toques de queda, permisos para mobilizarse, tarjetas de identidad pares o impares para entrar a comprar.

Yo mañana voy a un pueblo de montaña, a almorzar y preguntar por arriendos económicos. Domingo, al río. Lunes, pizza con mi gente. Y trabajo, mucho trabajo y direccionalidad gracias a Dios.

En Colombia he recuperado mi identidad católica española que en España estaba siendo borrada. Gracias Colombia. Ahora solo queda preparar alguna manera de irrumpir en España para hacer despertar las consciencias, con virus o sin virus nos están cociendo vivos allí. Aunque a veces pienso que España es insalvable porque solo ellos podrían salvarse pensando un poco, y prefieren no hacerlo,

Salvar a un zombi de la muerte no tiene mucho sentido… ¿Estará España más allá de toda recuperación posible en cuanto a las mentalidades de la gente? ¿Podremos amar a nuestros compatriotas zombificados de nuevo alguna vez?

Tiendo a ser pesimista.

En todo caso, feliz Viernes Santo y que Dios les bendiga.

Clase dirigente de España

Clase dirigente de España

Clase dirigente de España

¿Por qué nuestra clase dirigente es tan zafia, chulesca, e inconsecuente?

¿Por qué se varan en la ineficiencia, o eficiencia justa, o en la indolencia?

¿Por qué dejan pudrirse las energías vivas del país?

¿Por qué son anti-hombres, pero pro-mujeres y pro-inmis?

¿Por qué no son soberanistas y son sin embargo creyentes en el “en este nuevo mundo debemos conceder soberanía a entes supranacionales”?

Porque están bajo a la orden del Tío Sam, que los ha subyugado “por las buenas”, Carrero Blanco mediante.

Las cenas que organiza Pedro J son un elenco de SATISFECHOS que reinan sobre nosotros, sí, pero pagando gustosos el precio de ser tutelados, de ser amenazados, de ser directa o indirectamente comprados por los Poderes de Facto (“haz lo que te diga y reinarás”) que, basados en la finanza, la amenaza de desintegración, la caída en desgracia, y la violencia (a través de atentados de falsa bandera y mero sicariato, cuando no demonización e invasión como en Irak, Libia y Siria), controlan realmente el percal.

Porque el percal se controla con estos medios, y no otros.

El liderazgo fuerte y sonriente siempre viene acompañado: acompañado de la amenaza.

La gente se piensa que es torpeza, corrupción, desídia, incompetencia… sí, pero diseñadas, y con alguien que las SUPERVISA.

Estrellas paleolíticas, I

Estrellas paleolíticas, I

Estrellas paleolíticas, I

Hoy ha sido el primer día de cuarentena en Colombia.
Me ha encantado.

La gente tranquila, se lo ha tomado con calma, puertas domésticas abiertas, vida familiar, bachatón aquí, vallenato allá, la gente agradable, solazo.

La única nota discordante ha sido la policía, nerviosos como un caballo de guerra a punto de salir a la batalla.

Han amenazado, porra en mano e insultos parlados a un palmo de mis narices, a un disminuído mental que los ha llamado “perros” mientras hacíamos la cola diligentemente para comprar. Ni se han dado cuenta que era retrasado, lo que no les deja en muy buen lugar a ellos. He pensado en intervenir pero me hubieran puesto problemas por ser extranjero y tener que demostrar que llevo más tiempo aquí que el computable para someterme a cuarentena de turista obligatoria. Lo que supondría argumentos y confrontación, y se los veía con ganas de llevarse a alguien así que me he mordido la lengua.

Su negatividad es solo suya. Procuraré no dar expresión a la que ellos me provocan y seguir con las cosas buenas que tuvo el día.

Muchos videos, mucho internet, y creando un gimnasio casero, porque me temo que la cuarentena durará más de los 15 días que nos dicen, quizá un mes, o dos. Deporte en casa, aprendizaje, y una salida larga diaria al centro cuando haya un sol que no mate (tengo la excusa de ir al cajero de cierto banco) y tan ricamente.

Por la tarde he mirado el cielo, y cómo la Serranía Occidental, la que separa lo andino de ojos almendrados de lo afro-pacífico de ojos solares, se recortaba contra un cielo amarillo en sus limes.

Luego por la noche el frío de la alcoba me ha succionado entero: me dejé la ventana abierta todo el día. Un aire limpio y afilado de ausencia de combustible del aceite ese asqueroso ha invadido mis pulmones y saqueado a buen ritmo el calor de mi cuerpo. He cerrado una de las ventanas, pero antes de cerrar la otra he mirado a las silentes estrellas, ajenas a todo como si fueran un andorrano.

Primeo las he visto crudas, con ojos de niño, o de habitante primigenio. La impresión es fascinante. Multiplican de tal manera lo real que aniquilan tu ego y tus problemas, y por eso, supongo, te calman.

Suceden tantas cosas ahí arriba, que de algún modo nuestro olvido está en proporción inversa a su masividad. Tan absortos estamos por el Sistema este demoníaco coronaviresco en el que nos mete el Imperio de Occidente.

Luego me ha invadido una sensación menos golosa y más siniestra, quizás por el vicio que tengo de desconfiar de las instituciones humanas que nos gobiernan. ¿Y si esas estrellas fueran un urbanismo, una ingeniería, de una raza de dioses antagónica?

Como quién dispone en cierto orden orgánico a una serie infinita de generadores de energía. Como si fuera ciudades. Colmenas. Como si fueran signos dispuestos por el Ecumenismo Galáctico de una Ekklesia vigente de antiguos dogmas incomprensibles, que rigiera nuestros destinos sin mucho ánimo amical.

Una maravilla fascinante y algo mórbida que ha sellado la jornada (y que me ha hecho preferir la mirada del hombre paleolítico a la del disidente posmoderno) y que me ha dado pie a amar este primer día de arresto sanitario.