Cualquier hora es buena para amar a Dios

Cualquier hora es buena para amar a Dios

Cualquier hora es buena para amar a Dios

Así que ya lo sabéis.

Él os ama. Él os redime. No importa lo hondo que hayas caído.

Sed sus humildes discípulos, sed sus pupilos, y, con esta humildad fundamental ante el mundo, despertad al Dios interior para estar en comunión con Jesús Cristo – y admirar y honrar su Creación.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

MATEO 5:6-8

¿Quienes somos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Quienes somos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Quienes somos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Quiénes somos?

Seres con consciencia (de existencia, de finitud, de historia…), imaginación, habla, familia y tribu. Muchos humanos son preponderantemente gobernados por la ignorancia, la maldad, la perversión, la violencia. Otros sin embargo, saben controlar y redirigir apropiadamente esas fuerzas destructivas solamente para con esos mismos “malos”, y, con el resto, son capaces de respeto, amor, convivencia y nobleza.

¿Qué hacemos aquí?

El mundo nos ha dado una oportunidad para hacer de nuestra existencia y la de quienes nos rodean algo “bonitoh”.

¿Cuál es el sentido de la vida?

Atravesar la inclemencia, luchar y ganarse el reposo y el bienestar, vivir en harmonía con el mundo, hacer el bién con nuestra familia y mantener a raya el mal en la sociedad, amar, enfrentarse a la violencia y al padecimiento y, en momentos puntuales (pero eternos), gozar y apreciar la belleza, la lucha, el trabajo con sentido.

¿Hay entes malvados semi-humanos o anti-humanos que nos gobiernan y pastorean?

No lo sé, humanos malvados seguros, quieren nuestra energía, nuestra dignidad, nuestra ruina, nuestra fuerza vital en forma de trabajo sin sentido.

¿Cuál es la solución?

Por ahora su fuerza es tan colosal que nada podemos, muchos de nosotros deberíamos morir, ser encarcelados, y tener que matar a siervos del Dinero (policías, militares, ambos con mucha superioridad sobre nosotros), para derrocar al Mal.

Pero hay una evasión, todavía (aunque cada día menos) viable: Volver al “canpoh” (campo).

Libros

Seguro hay libros que hablan de estos temas (sentido, ética y moral, lucha y/o evasión) mucho más amplia y sabiamente. Si alguien pudiera compartir los suyos se agradecería.

Yo comparto uno de la vertiente más pragmática del asunto – sobre cómo vivir en el campo, ideas, estrategias, filosofías, conocimientos para ello, que los avezados en el tema ya conoceréis.

Por cierto, estoy seguro que si los british tienen a su autor molón en estos menesteres, nosotros debemos tener a uno similar, desconocido para el gran público como siempre. ¿Quién será nuestro muy ibérico John Seymour? Dentro enlace:

Guía Práctica Ilustrada para la Vida en el Campo, de JOHN SEYMOUR

Saludos,

El río del pobre

El río del pobre

El río del pobre

Mañana es martes.

Las ventajas de ser pobre pero libre: me iré al río a las 10 am, veré los montañones asombrarse de la vida que albergan, y me sumergiré en ese agua helada y transparente, de empedrado fondo color de castaña. Respiraré hondo el aire que huele a algas y a viento, y veré levantar el vuelo a esos perezosos pájaros sin nombre (todavía) en mi mapa de las cosas. Su apodo transitorio (el que les he puesto) es el de Picolargos. Tienen la envergadura de un hombre, pero deben tener el peso liviano de un haz de trigo.

¿Qué es la Subjetividad? Una primera aproximación.

¿Qué es la Subjetividad? Una primera aproximación.

¿Qué es la Subjetividad? Una primera aproximación.

La Subjetividad es nuestra conexión con el mundo y con los demás, una conexión directa, sin mediadores. Es el resultado de esa conexión, y nuestra sensibilidad para llevarla a cabo.

Por ejemplo, si soy un flojo y me paso la vida viendo la televisión, no tendré un contacto directo con el mundo, sinó con la televisión, y mi subjetividad estará hecha de eso.

Por el contrario, si me paso la vida en el campo o en la ciudad (o donde sea), trabajando en lo que me gusta, interactuando con la gente que quiero, con aprecio, con respeto, etc, esa será mi subjetividad.

La subjetividad es pues un don muy preciado, que distingue a nuestras vidas, las hace únicas, y que el Sistema quiere destruír o acaparar, por sus ansias competitivas, y porque tener una subjetividad es ser absolutamente soberano.

El Sistema (Occidental Capitalista, que es el que nos atañe), quiere, asimismo, hacernos sirvientes por él gobernados, seres guiados por las pasiones, que trabajen para él y que dependan de él (trabajo asalariado, consumo de cosas, y lavado de cerebro).

Por lo tanto, está siempre en nuestras manos mantenernos a ralla de esa opresión, teniendo un contacto directo con el mundo, sin mediaciones, y conservar así nuestra experiencia única de él.

Foto: Playa El Chorrillo, Lima, Perú. Fotógrafo T_Laffay (Instagram)

El Genocidio de la Vendée

El Genocidio de la Vendée

El Genocidio de la Vendée

 

El Genocidio de La Vendée, o cómo la masónica Revolución Francesa se erigió exitosa gracias al genocidio, para terminar con el mundo pre-moderno, convivencial, y comunal de la Francia tradicionalista.

Si obviamos el parche (y que se trata de Intereconomía, dado el caso de que eso nos echara p’atrás), tenemos aquí un informativo programa sobre la Vendée, una región cultural del Oeste de Francia, católica por tradición, que sufrió el genocidio de los psicopáticos revolucionarios franceses y su tan cacareada “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, un fraude histórico que se nos enseñan en la escuela como un éxito y un cánon, cuando fue de hecho la Fundación del Luciferismo en Occidente.

Un fraude de proporciones colosales, y, por tanto, una herramienta de pastoreo agresivo, de lavado de cerebro y zombificación, cuyos efectos nos impactan de lleno hoy en nuestras podridas sociedades occidentales: fragmentadas, psicopáticas, materialistas e iracundas.

 

Disfruten señores, y seamos conscientes de que la Historia oficial omite este importante suceso (como tantos otros) porque mancha, en este caso, la imagen de la República Francesa a la que nada debemos sinó todo lo contrario, y su luciferina y masónica fundación, que influiría (en esos mismos términos) en la fundación de los Estados Unidos por esas mismas fechas.