Hablando con mi padre sobre el COVID-19. Mis impresiones.

Hablando con mi padre sobre el COVID-19. Mis impresiones.

Hablando con mi padre sobre el COVID-19. Mis impresiones.

Introducción: esta es una conversación por whatsapp que mantuve hace poco con mi padre. Él me mostró los puntos de vista de unos jóvenes británicos que se han organizado como medio independiente y que se llaman Rebel Wisdom. Yo le doy mi opinión sobre su visión, que encontré insuficientemente crítica con los motivos oscuros de esta pandemia. Adelante texto:

Está interesante, porque intentan partir de una neutralidad suprema y objetiva, e investigar lo que realmente hay. Pero me da la impresión de que fallan en varias cosas:

1) El Poder es el Mal. Los chicos de Rebel Wisdom olvidan que el Poder es el Mal, y parten de una tábula rasa ingenua de “igual el Poder no es el Mal”, cuando ya tenemos una base sólida de informaciones vitales históricas que nos deberían hacer desconfiar del Poder. Es decir, los chicos de Rebel Wisdom conceden la oportunidad (y la examinan) de que el Poder pudiera decir, en algún caso, la verdad – o que velara por nosotros, algo que históricamente se ha demostrado consistentemente mentira. ¿Por qué le íbamos a creer al Poder ahora? Los que están en el Poder, saben algo y lo callan, siempre lo han hecho, es su modus operandi. Ya sea sobre el origen del (o los) virus, ya sea sobre el aprovechamiento de una pandemia quizás descontrolada pero controlable con sus medidas de sumisión poblacional. No es “posible” que ahora por ciencia infusa se vuelvan buenotes y nos digan la verdad si la saben: ni sobre el virus, ni sobre las medidas que han decidido tomar. No creo que tengan buena voluntad en ningún caso, es una cuestión de posturas confrontadas y de imposible confianza, es como confiar en quién te ha apaleado, o abusado, o estafado, o atracado, o detenido, o calumniado.

¿Cómo harían algo por nuestro bién? Para mí, es impensable. El Poder no nos ha dado opción a ser personas sanas, integrales, guiadas por el amor, el respeto, el equilibrio, la familia, la Patria.

Él ha destruído todo esto, el Estado Democrático actual (opresor, bajo esta particular forma de “democracia” falsa de políticos vendidos a intereses de clase) jamás había tenido tanto poder, ni bajo Mussolini en 1922. El Estado Democrático es el más poderoso de cuantos han sido creados en toda la historia.

Todo lo valioso, todo lo antropológico, familia, amor, nación, comunidad cultural, alianza de géneros (los dos únicos que hay), se lo ha cargado el poder. ¿Qué me hace considerar la mera posibilidad de que sean sinceros ahora… o buena gente?

Lo más fiable es pues comprender que si en el pasado hicieron tropelías de este tipo (de todo tipo en realidad, y mucho peores, Hiroshima, Dresde, Vietnam, Cambodja, Cono Sur, Operación Gladio, etc), también las van a hacer ahora, y que, en cierto modo, es su FUNCIÓN SUPREMA: control, terror, caos… ordo ab caos.

En otras palabras, si no han provocado la pandemia adrede (que yo creo que ha sido una guerra vírica), la están aprovechando y metiendo políticas laminadoras y maximalistas de miedo, control, experimentación, ingeniería, despliegue de poder, etc, escudados en la protección de la gente. Gente mermada, desde hacía ya mucho a través de dinero, fútbol, etc, y completamente aplastada ahora ya.

Si unos medios dicen A y otros dicen B, ambos mienten, se retro-alimentan para que la gente tome partido por la mentira A o la mentira B, así un poco sucedió con el 11-M (Al-Qaeda o ETA) cuando no fueron ninguno de las dos pero hay que mantener a la gente enconada – entre dos mentiras – lo que les permite salir airosos y continuar imperando sobre la verdad enterrada.

CONCLUSIÓN 1: el Estado miente. El Globalismo miente. Y quieren resetearse ellos, y, con ello, encerrarnos, mermarnos, enfermarnos, debilitarnos, matarnos, y desfigurarnos – o como mínimo no les importa si eso sucede.

2) Hay una verdad, pero a la práctica no hay modo, con esto del COVID-19, de conocerla. Está demasiado enmarañado. No nos será posible aprender la verdad del virus, ni de la pandemia, a no ser que hayan filtraciones fiables de gente del poder, es decir, traidores al poder. Los muchachos de Rebel Wisdom (o los que ellos enlazan) parten de que se puede llegar a esclarecer la verdad y que los científicos homologados por el poder occidental u oriental serán veraces.

Yo creo que está fuera de nuestro alcance, pero que eso no impide tomar partido, y que debemos tomar partido y no quedarnos en lo observacional (desarrollo esto más adelante).

Ellos pasan entonces a decir que, al menos, si no se puede llegar al fondo del asunto, sí se puede analizar a los distintos bandos que enarbolan, cada uno, su verdad, y “decidirte” por un campo.

Estudiemos brevemente ambas predisposiciones

¿Se puede esclarecer la verdad?

Esclarecer la verdad (en este caso del COVID-19, el enésimo caso de hecatombe epocal que nos concierne) es algo extremadamente difícil, ya que hay una opacidad intrínseca (invisibilidad, sintomatología común, tests dudosos, paranoia) y una dificultad científica (aislar el virus, estudiarlo) y otra dificultad política (impedir que salgan infos, acusar de cosas), es decir el celo de los Estados en revelar nada suyo y en cruzarse acusaciones (China, USA, Francia a propósito del laboratorio de Wuhan, etc).

En otras palabras, no está en nuestras manos saber la verdad más allá de fiarnos de los “científicos” homologados por el poder que son los que te van a dar la explicación de todo. Por lo demás, en internet y fuera de la TV, los canales por los que esta circulará la información serán miles, confrontados, contradictorios, etc.

No hay modo de conocerlo de primera mano, y hay que aceptar que estamos forzados a la conjetura, y que no hay acceso (para la sociedad civil) ni al conocimiento empírico, ni a la investigación del origen de la pandemia (¿accidente? ¿atentado unilateral, multilateral?), ni a la realidad de sus mutaciones (cepa tal, ola cuál, variante epsylon), ni a los conocimientos sobre las múltiples vacunas – conocimientos extra-especializados sobre su seguridad, pertinencia, intereses, accidentes o atentados producibles por la misma. Ni respecto a mascarillas y confianmientos. Por cada información, encontrarás su contraria.

Hay algo que se puede, sin embargo, aseverar: han desatado esta basurilla de virus (letal en muchos casos) y nos han jodido a todos y liado a todos.

Esta imposibilidad de saber la verdad de primera mano, juntada con la certeza de que el Poder te tanga, da, para mí, el resultado siguiente:

– Desconfiar de lo oficial A (OMS, Biden, UE, Pedro Sánchez)
– Desconfiar de lo oficial B (Trump, Alex Jones, Bolsonaro)
– Confiar un poquito en los medios alternativos racionalistas (científicos independientes sin nada que ganar que hacen su aportación)
– Confiar un poquito en los medios alternativos conspiranoicos (porque su cinismo con respecto al Poder es lo más sólido de todo el asunto), deshechando las teorías más fantasiosas de reptilianos y demás, pero escuchando las conjeturas de control social y reset que son las que más encajan con todo.

Finalmente: ¿Hay que tomar partido?

Finalmente, entre tanta incertidumbre, analizar las diferentes posturas está bién, pero que sea para tomar partido, ya que, si no, uno se queda en un ejercicio de observación inconsecuente.

CONCLUSIÓN 2: no nos permiten conocer la verdad. Pero hay que tomar partido en virtud de quienes queremos ser.

Después de estas dos conclusiones, viene el momento de decidir qué postura tomar, qué hay que hacer. Mi receta es sencilla.

TOMAR PARTIDO EN LA INCERTIDUMBRE… en nombre de la Humanidad.

En mi opinión, no nos podemos arrogar conocer la verdad en este caso de altos vuelos, pero sí podemos tomar partido en nombre de algo: en nombre de la Humanidad (de su mejor versión) y del consiguiente combate contra los poderes hegemónicos que, o han desatado esto, o han tomado medidas beneficiosas para ellos y contra nosotros aprovechándose de la situación.

Y este poder hegemónico, en nuestro hemisferio, es el Imperial-Capitalista, el liberal-capitalista, que no es inocente, que tiene las manos manchadas de sangre, que no se le puede creer nada, y que es el que nos oprime directamente (y si el sistema chino es el que pasa a oprimirnos mañana, contra él es contra quién habrá que luchar).

Porque la libertad que nos han ofrecido (hecha pasar por única) es la libertad de degeneración individual y degeneración social, desde el fin de los autoritarismos protectores en Occidente, y con la implantación de las “Democracias Capitalistas”, que siguen siendo, siempre y a todas horas, también, un Sistema de Dominación, no a través del terror, pero sí a través de la alienación, la mentira, los medios y el Dinero.

CONCLUSIÓN FINAL

Teniendo en cuenta pues que:

1) el Poder existe para parasitar, matar y joder y…
2) …no es posible conocer la verdad pero sí tomar partido en nombre de algo frente a esta situación,

…yo estimo que hay que mantenerte íntegro, viejo-mundano, antrópico, escéptico, cercano a la naturaleza, alejado del Capitalismo y del Imperio, comunitario, convivencial, resistente y en último término guerrerizado contra un paradigma tecnocrático, transhumanista y totalitario que está encontrando en esta Pandemia su momento dorado, sin tocar un ápice, en el hemisferio occidental, sus narrativas pro capitalismo-democrático (ahora reseteado, con sus castas intocable de PP y PSOE, y con leyes trans a todo trapo), un duo ideológico (el del Capital-Democracia) que no ha evitado las mayores disfunciones, abusos, absurdos, tedios, opresiones y degeneraciones que jamás haya conocido la Humanidad.

Igual te sorprendes porque yo siempre fui “pro-libertad”, y lo sigo siendo, pero no la libertad capitalista, sinó la libertad en contexto de Mundo Antigo (nación, familia, comunidad, heterosexualidad, roles tradicionales hembra-varón), que el Capitalismo y el Imperio se han dedicado a demoler.

El transhumanismo: es enemigo de la humanidad.
El Capitalismo (el Financiero-improductivo-extractivo-usurero): ídem.
El Imperio anglo y su dinero y ejército: ídem.
La liberal-democracia europea: debe ser desmantelada en su forma actual y servir al Estado-nación soberano.
Las culturas nacionales: deben ser recuperadas y devueltas a su ser, re-sacralizar lo despellejado, re-humanizar al personal.

Y esta es mi aportación, padre…

¿Quienes somos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Quienes somos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Quienes somos? ¿Cuál es el sentido de la vida?

¿Quiénes somos?

Seres con consciencia (de existencia, de finitud, de historia…), imaginación, habla, familia y tribu. Muchos humanos son preponderantemente gobernados por la ignorancia, la maldad, la perversión, la violencia. Otros sin embargo, saben controlar y redirigir apropiadamente esas fuerzas destructivas solamente para con esos mismos “malos”, y, con el resto, son capaces de respeto, amor, convivencia y nobleza.

¿Qué hacemos aquí?

El mundo nos ha dado una oportunidad para hacer de nuestra existencia y la de quienes nos rodean algo “bonitoh”.

¿Cuál es el sentido de la vida?

Atravesar la inclemencia, luchar y ganarse el reposo y el bienestar, vivir en harmonía con el mundo, hacer el bién con nuestra familia y mantener a raya el mal en la sociedad, amar, enfrentarse a la violencia y al padecimiento y, en momentos puntuales (pero eternos), gozar y apreciar la belleza, la lucha, el trabajo con sentido.

¿Hay entes malvados semi-humanos o anti-humanos que nos gobiernan y pastorean?

No lo sé, humanos malvados seguros, quieren nuestra energía, nuestra dignidad, nuestra ruina, nuestra fuerza vital en forma de trabajo sin sentido.

¿Cuál es la solución?

Por ahora su fuerza es tan colosal que nada podemos, muchos de nosotros deberíamos morir, ser encarcelados, y tener que matar a siervos del Dinero (policías, militares, ambos con mucha superioridad sobre nosotros), para derrocar al Mal.

Pero hay una evasión, todavía (aunque cada día menos) viable: Volver al “canpoh” (campo).

Libros

Seguro hay libros que hablan de estos temas (sentido, ética y moral, lucha y/o evasión) mucho más amplia y sabiamente. Si alguien pudiera compartir los suyos se agradecería.

Yo comparto uno de la vertiente más pragmática del asunto – sobre cómo vivir en el campo, ideas, estrategias, filosofías, conocimientos para ello, que los avezados en el tema ya conoceréis.

Por cierto, estoy seguro que si los british tienen a su autor molón en estos menesteres, nosotros debemos tener a uno similar, desconocido para el gran público como siempre. ¿Quién será nuestro muy ibérico John Seymour? Dentro enlace:

Guía Práctica Ilustrada para la Vida en el Campo, de JOHN SEYMOUR

Saludos,

Estrellas paleolíticas, I

Estrellas paleolíticas, I

Estrellas paleolíticas, I

Hoy ha sido el primer día de cuarentena en Colombia.
Me ha encantado.

La gente tranquila, se lo ha tomado con calma, puertas domésticas abiertas, vida familiar, bachatón aquí, vallenato allá, la gente agradable, solazo.

La única nota discordante ha sido la policía, nerviosos como un caballo de guerra a punto de salir a la batalla.

Han amenazado, porra en mano e insultos parlados a un palmo de mis narices, a un disminuído mental que los ha llamado “perros” mientras hacíamos la cola diligentemente para comprar. Ni se han dado cuenta que era retrasado, lo que no les deja en muy buen lugar a ellos. He pensado en intervenir pero me hubieran puesto problemas por ser extranjero y tener que demostrar que llevo más tiempo aquí que el computable para someterme a cuarentena de turista obligatoria. Lo que supondría argumentos y confrontación, y se los veía con ganas de llevarse a alguien así que me he mordido la lengua.

Su negatividad es solo suya. Procuraré no dar expresión a la que ellos me provocan y seguir con las cosas buenas que tuvo el día.

Muchos videos, mucho internet, y creando un gimnasio casero, porque me temo que la cuarentena durará más de los 15 días que nos dicen, quizá un mes, o dos. Deporte en casa, aprendizaje, y una salida larga diaria al centro cuando haya un sol que no mate (tengo la excusa de ir al cajero de cierto banco) y tan ricamente.

Por la tarde he mirado el cielo, y cómo la Serranía Occidental, la que separa lo andino de ojos almendrados de lo afro-pacífico de ojos solares, se recortaba contra un cielo amarillo en sus limes.

Luego por la noche el frío de la alcoba me ha succionado entero: me dejé la ventana abierta todo el día. Un aire limpio y afilado de ausencia de combustible del aceite ese asqueroso ha invadido mis pulmones y saqueado a buen ritmo el calor de mi cuerpo. He cerrado una de las ventanas, pero antes de cerrar la otra he mirado a las silentes estrellas, ajenas a todo como si fueran un andorrano.

Primeo las he visto crudas, con ojos de niño, o de habitante primigenio. La impresión es fascinante. Multiplican de tal manera lo real que aniquilan tu ego y tus problemas, y por eso, supongo, te calman.

Suceden tantas cosas ahí arriba, que de algún modo nuestro olvido está en proporción inversa a su masividad. Tan absortos estamos por el Sistema este demoníaco coronaviresco en el que nos mete el Imperio de Occidente.

Luego me ha invadido una sensación menos golosa y más siniestra, quizás por el vicio que tengo de desconfiar de las instituciones humanas que nos gobiernan. ¿Y si esas estrellas fueran un urbanismo, una ingeniería, de una raza de dioses antagónica?

Como quién dispone en cierto orden orgánico a una serie infinita de generadores de energía. Como si fuera ciudades. Colmenas. Como si fueran signos dispuestos por el Ecumenismo Galáctico de una Ekklesia vigente de antiguos dogmas incomprensibles, que rigiera nuestros destinos sin mucho ánimo amical.

Una maravilla fascinante y algo mórbida que ha sellado la jornada (y que me ha hecho preferir la mirada del hombre paleolítico a la del disidente posmoderno) y que me ha dado pie a amar este primer día de arresto sanitario.

La Europa de las Regiones: Divide et Impera

La Europa de las Regiones: Divide et Impera

La Europa de las Regiones: Divide et Impera

Amo Cataluña. Si no fuera por el desgarro social, hasta les daba la independencia (si mayoritariamente la quieren).

Sin embargo, soy consciente de que estas divisiones han sido azuzadas, y son artificiales. Son pasiones negativas para la mente y para la vida de las personas, porque impregnan de mal rollo y frustración a las personas, y se juega con las ilusiones, los orgullos, y la divisibilidad, y todo eso termina afectando el bienestar mental y emocional, una perpetua disrupción que lo permea todo, y ensombrece la normalidad de las vidas, con una sobredosis de ideologismo, bandos, desacuerdos, silencios, y hasta ira y violencia.

Lo han hecho desde dentro de Cataluña. Desde fuera en el resto de España apenas se les comprende, y no porque sea difícil hacerlo, sinó porque no se quiere. Desconozco si la UE está mintiendo cuando públicamente está en contra del nacionalismo catalán.

Entiendo que a la UE no le gusta el nacionalismo; ni el de los Estados Europeos históricos (su vocación es la disolución de los mismos bajo un entidad internacional, y la supresión de fronteras, ver: globalismo), ni tampoco el nacionalismo de ciertas regiones actuales, internas a varios Estados europeos (Córcega, Bretaña, etc).

Pero a los discretos y anónimos burócratas de la UE los veo muy capaces de jugar la partida y sacarle provecho a la situación, porque cuando haces confrontar a ambos (nacionalismo de Estado Nación y Etno-Nacionalismo regional) los debilitas a los dos.

Aquí aventuro una hipótesis, teniendo en cuenta la tendencia del Nuevo Orden Mundial. Reza así: la UE (con ayuda interna del PSOE) terminará “tolerando” (cuando no fomentando de estrangis) una Cataluña federal o independiente.

La tendencia mundialista

Para el mundialismo-Imperio, y para el Capitalismo al que sirve, los Estados Nación son un escollo a su gobernanza mundial.

Esos molestos Estados Históricos tienen ideas propias, espíritu propio, planes propios, y recursos para llevarlos a cabo, capacidad de soberanía si se lo llegaran a proponer. Sin embargo, eso deja de existir con regiones más pequeñas, a las que se puede “municipalizar”, y hacer entregar sus capacidades más “duras” a alguien que vele por ellas: ejército, economía, diplomacia…

Entregados a un Imperio “protector”, estas capacidades dejarían de estar en el escenario político, el Imperio se ocupa de ello, con el argumento de que, de este modo, tu vivirás una realidad más “sofisticada” una (falsa) post-historia sin violencia ni guerras (falso).

El interés del Imperio es dominar por completo y “por las buenas” el hemisferio occidental, acelerar el vasallaje europeo. Las instancias elitianas europeas, mayormente en sintonía con lo anglo por los beneficiosos puestos de poder que adquirirán en este nuevo escenario (como en todos los antiguos) están al tanto y son conniventes con el plan.

El objetivo final

Primero sedúceles para que confíen en ti. Después reemplázalos. Finalmente domínalos.

Su interés es reemplazar la población blanca europea, a la que ahora se procurará dar un “ocaso dorado”. Ese mundo burgués europeo, allí dónde exstiere, dará paso cada vez más a una depauperación, a través del Inmigracionismo en plena boga.

Para los autóctonos, solo quedará una desincentivación laboral y económica y el empobrecimiento programado, combinado con una mezcolanza que se presenta como “inevitable” por los políticos nacionales colaboracionistas.

El objetivo final es, por tanto, y tras seducir a las regiones Europeas a renegar de sus Estados Matriz, tercermundizar todo ya sin oposición, para disponer del máximo de energía humana sometida por el mínimo coste, engañar y hormiguear a millones de voluntades, sacar de ellas, de su preciada energía vital, lo que ellos quieran y cuando quieran, disponer de vidas y destinos, ser adulados por un mundo de esclavos ignorantes de serlo, de hormigas decadentes a las que se pide cualquier esfuerzo a cambio de migajas.

Sin embargo los Estados Nación (aún infiltrados por agentes traidores, del tipo Pedro Sánchez Castejón) protegen a la gente; tienen una entidad y un propósito. Por tanto, según las Élites Imperiales, hay que acabar con ellos. Como hicieron con el Imperio Español, hay que separar a los hijos de la Madre.

Dividir e Imperar sobre el débil, haciéndole creer que el Imperio o los estados vasallos (con sus propias importantes élites) como la UE son sus salvadores, y su madre natural una Madrastra malvada.

Lo mismo harán con los Estados Nación europeos: unos ya están alineados y no hacen falta ser dividios, otros, los que ofrezcan una resistencia a la pérdida de soberanía, sufrirán el mismo destino que ese Imperio Español, destruído por Napoleón, Bolívar, Inglaterra y USA, y vendrá una entidad más fuerte que la Patria, para desgajar a sus hijos de ella, poniéndolos en su contra.

Las regiones y sus regionalismos se someterán gustosos al Imperio / UE masónica, porque la alternativa que se les presenta es “la malvada España”, y al Imperio o la UE como el superior salvador, “más fuerte que”, así que de motu propio se entregarán a su nuevo “Amo”, y con un errado sentido de satisfacción habrán validado el plan luciferino.

Así, en España, tendríamos a una Cataluña a la que se “ayudará” a federalizarse o independizarse, siempre negándolo de cara al público (no sea que la gente empiece a hacerse preguntas conducientes a esta misma tesis que termina debilitando a quién se dice que se quiere ayudar) y presentándolo como una tristísima inevitabilidad para el público español.

Conjeturas, sí, pero plausibles.

Aturdidos, pero no desgajados: recuperando la Tradición en España

Aturdidos, pero no desgajados: recuperando la Tradición en España

Aturdidos, pero no desgajados: recuperando la Tradición en España

Es cierto que la generación actual de españoles han crecido con referencias desdibujadas al pasado, expuestos como están al Capitalismo y a la producciones culturales anglosajonas (Netflix, toda la Industria Discográfica, etc).

La Transición y demonización del Régimen anterior juegan un papel en todo eso, para un borrado de la historia de las mentes de los europeos que es sin embargo de mucho mayor alcance, para la creación de un “Europeo Nuevo” a gusto del Imperio: un ser guiado por el inmediatismo del placer, sin resistencia nacionalista, sin noción de soberanía, para el que prime el ego, la insolidaridad, el trabajo y el consumo, el no-pensamiento, la no-convivencia.

Se trata de un borrado de nuestra historia e identidad, y de todas aquellas instituciones no-estatales y no-mecantiles, instituciones antiguas hoy mermadas, emanando del pueblo, que regían nuestras vidas, antes del apogeo Luciferino actual, dónde solamente el híbrido Estado-Capital está legitimado para influir en los acontecimientos.

Esas instituciones intermedias se quieren erradicar: Gremios, Fueros, Comunales, pero sobretodo Familia y Nación.

“A España no la reconocerá ni la madre que la parió”, dijo el sociata Alfonso Guerra en su prime. La tabula rasa que la PSOE se ha encargado de llevar a cabo en sus distintas manifestaciones / ciclos (González, Zapatero, Sánchez), y en menor medida el resto de partidos mafiosos españoles, tienen toda la responsabilidad de nuestra dificultad añadida para recuperar el pasado. Tanto es así, que uno aseguraría que el PSOE es un instrumento extranjero y exterior para desvirtuar y desnaturalizar España, y a estas alturas yo me lo creería. Hay libros al respecto, de hecho.

Veamos algunos puntos que el Régimen de 1978 ha traído a España, mayormente de la mano del PSOE, pero también de los peperoni:

  • no a la continuidad histórica de España: sí a la disrupción y alteración de su ser histórico, sí a la interrupción de la soberanía, sí al vasallaje “democrático” de la EU/Imperio (no es mucho más democrático que Franco)
  • no a la Familia, sí a la fragmentación individualista
  • no a tener hijos, sí al aborto
  • no a la unión entre hombres y mujeres, sí a la desunión entre hombres y mujeres
  • no a una España étnicamente reconocible, sí a tanta mezcolanza como se sea capaz (algo que hasta cierto punto es tolerable, pero pasado cierto punto empieza a ser alarmante)
  • y etc

 

Por lo tanto, aquellos de entre nosotros que queremos regresar a un mundo antropológicamente consciente y responsable, dónde en vez de servidumbre (comprada con placer) tenemos soberanía (luchada día tras día), tenemos una baza a nuestro favor: ese pasado que debemos recuperar es racionalmente accesible, porque se trata ni más ni menos que la prevalencia de la Familia y la Nación, dos entidades que están grabadas en nosotros profundamente, por muy atontaos y drogados por el Ego-Capitalismo-Feminazi que estemos (que lo estamos).

Son dos instituciones que están en nuestro inconsciente colectivo, si eso existe, que creo que sí.

La Familia puede ser destruída, pero puede ser recuperada. La Nación y su continuidad histórica pueden ser destruídas, pero pueden ser recuperadas también, aunque quizás menos, porque la suplantación poblacional es menos reversible que las moditas anti-Familia moderniquis del feminismo.

En cuanto a nosotros, está 100% en nuestras manos recuperar para nuestro propio tiempo (así como pasar a las generaciones venideras) todo lo que sepamos directamente del pasado (el funcional y el estable, no el pernicioso) que está siendo borrado deliberadamente de nuestras mentes: convivencia, familia, historia, tradiciones, costumbres, estilo y elegancia, masculinidad para los hombres, feminidad para las mujeres, artesanía, agricultura, ganadería, auto-suficiencia, folclore, uso del idioma, etc.

Y si no lo recordamos ni lo sabemos porque ya estamos muy dañados en ese aspecto, debemos reinventarlo, y, con esa brújula generalista (Familia, Nación) regresar a un status quo que honre a ambas cosas, en lugar del mezcolámen luciferino, lúbrico y dinérico a imagen y semejanza del capitalismo espectral anglosajón (y tengo grandes amigos anglosajones, pero su sistema no me sienta bién) que nos gobierna, como a un hormiguero de desalmados.

Hasta pronto,

― Nacho

¿Criar niños en España?

¿Criar niños en España?

¿Criar niños en España?

La Ministra esa ya lo dijo hace dos o tres semanas: “los hijos no son de los padres” (omitió la segunda parte: son del Estado que decide qué sujetos quiere: sujetos incompletos, envilecidos, y egoístas).

Hoy España está endemoniada. Poseída. Parasitada en su espinazo por todas las fuerzas del Mal.

La sociedad acata la sumisión (el Estado sería perfecto, tu no serías nadie ni nada), acepta la dependencia total, la intrascendencia propia, el desamparo, la burocracia, la micro-regulación, el consenso social-demócrata y el feminismo de Estado.

Hemos dejado, en cierto sentido, de tener una sociedad, porque esta ha sido puesta al servicio del Estado, y debería ser al revés.

Pero la gente parece haber acatado la comodidad del dejarse llevar, y se ha vuelto acérrima a las propuestas de los Medios del Estado-Capital (ese monstruo de dos cabezas): fútbol, telecinquismo, pornografía como sexualidad, drogas como “libertad”, etc, etc.

Todo ello sin hablar de los problemas laborales y económicos fruto de la explotación capitalista y la nueva organización del trabajo del Femi-Capitalismo: trabajadores pobres, impuestos excesivos (en un país con mucho Estado, eso sí), precios de la vivienda desorbitados que el rentismo se niega a rebajar, y desbaratamiento del hombre masculino y de su labor en una economía de servicios mayormente feminizada.

Estas condiciones sociales, políticas y económicas de hoy, disminuyen a la persona, se cargan la riqueza de la vida, crean sujetos incompletos, viciosos, deprimidos, desprovistos de soberanía y de independencia y de competencia, haciendo estragos en particular entre la población masculina, desprestigiada, desprovista de un sentido, arrojada al fútbol, el porno y el cinismo generalizado.

Nos guste o no, ese contexto español es una fuerza con la que debes contar si vas a tener hijos, y a la que debes “neutralizar” en la educación que les des, y aún y así el contexto no “se irá”: seguirá allí y tus hijos/as deberán vivir en él por los tiempos de los tiempos.

Obviamente, la educación que reciban en casa por parte de uno es crucial, y con ella se puede combatir la destrucción de las subjetividades orquestrada por Medios, Estado y Capital.

Pero el mundo en el que deberán crecer es una auténtica distopía.

Yo debería vivir bastante “fuera del sistema” como condición sine qua non para emprender la crianza; si no, me niego a putear a mis hijos así.

Y esa huída del sistema, incluiría cosas como:

  • vivir en el campo.
  • tener otras familias, varias, con hijos del mismo estilo, cercanas (no necesariamente hippies, sinó gente normal, con ofico y beneficio, gente decente, humilde, sencilla).
  • educarles en valores humanistas, incluso algo tradicionales: el hombre es hombre, la mujer es mujer, el hombre lidera y es respetado y prestigiado, y la mujer respalda y es respetada y prestigiada.
  • teletrabajo para estar allí con ellos.
  • homeschooling o tele-educación (ignoro la ley de sobre esas cosas).
  • alimentación sana.
  • mínima tele para que se expongan al sistema en pequeñas dosis, como nos exponemos a las bacterias. Que vean al Ramontxu y la Pedroche dando las campanadas está OK.
  • etc.

Y eso teniendo una mujer confiable. Si se cumplen esas cosas, adelante. Si no, me niego a que estén en una ciudad contemporánea infecta y expuestos al Nuevo Orden, su casta, el precariato, la televisión, la educación estatal (de la que se salvan excepcionales muy buenos profesores, todo sea dicho), el imaginario capitalista, el feminazismo, y la sumisión a un Estado que con su organización ha logrado el punto crítico de fe y abducción social con los que soñaron otros regímenes sangrientos en el pasado, y que hace lo que le da la gana con la gente – sin oposición, sin criterio alternativo, sin protesta estructural alguna y, de hecho, con su apoyo entusiasta.

Mis dos céntimos sobre esa alarmante cuestión.